Un amor indeciso se ha acercado a mi puerta...

Y no pasa; y se queda frente a la puerta abierta.

yo le digo al amor:

- ¿Qué te trae a mi casa?

Y el amor no responde, no saluda, no pasa...

es un amor pequeño que perdió su camino:

Venía ya la noche... Y con la noche vino.


¡Qué amor tan pequeñito para andar con la sombra!...

¿Qué palabra no dice, qué nombre no me nombra?.

Y no sabe morir ni vivir: Y no sabe que el mañana es tan solo el hoy muerto...


El cadáver futuro de este hoy claro, de esta hora cierta...

Un amor indeciso se ha dormido a mi puerta...

Al mago de las puertas!

Ana Mendoza

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domingo, abril 07, 2013

tus ojos y las mariposas...







Pasada la negritud de la noche me senté a contemplar una paleta llena de colores, amaneció y siento que no duermes… Azul engaño suave brisa con la que en intemperie se viste de cielo, tu inmensidad y un ser ágil viene pululando al viento, respirando el cansancio de la mañana, habitante libre del que no quiero vivir sin tocar. Como fuego se enciende y me deslumbra todo se decide… en una colisión de pequeños roces ambicionando el perdurable limbo… se llena de luces y señales que se encienden.  Recordando el beso en mi frente el secreto que guardamos, mientras roza mis senos ¿y si no fuéramos nosotros? que sería del universo. 


Un rostro en las básculas 
del silencio que te aísla
y sacude tu deseo de vivir.

En la cavidad de mi pausa me das la potestad de quitar la máscara.  Rescátame de perder el fuego. Malgasta el día, deslígame de las apariencias de mostrar imágenes para distraer a los inocentes de esta ciudad, de plazas de ojos encantados. No entendí que me desgarraría lo grandioso y lo oscuro. Condena desnuda, sin contacto el desvelo, sin dudas. Tus ojos se entregan a lo que ven y ven solo lo que quieren ver y ellos miran.

Esta confianza cristalina entre dos espejos, donde cada mañana pasa sobre ti… y despertar es ver que estas.

Mientras mis ojos se pierden en la noche para añadir el insomnio al deseo, te arrastro cuando estoy sola por calles congeladas y espesas, todo lo demás es dulce y claro transparente invasión por los aires de todas las señales. Puedes atribuirte el merito de hacer llover, corazones, estrellas y adiós a los pianos. Tu el dueño de mi corazón quien me hace escribir hasta por los codos.


Tus huellas, y todo lo demás es todavía más inútil que la vida.

Anita Mendoza

y que quede claro que todo lo que escribo es para ti amor,.
a Jorge Martinez Lecaros

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