¿Cómo será el amor?

¿redondo o cuadrado?

¿largo o corto?

no conozco su dimensión

aún no veo el fin

10 años de Taras

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martes, marzo 31, 2015

Medias Caladas


José se fue
Y Ana llego a mi vida
De Jeans y medias caladas
Yo queriendo ser
Y los miedos
Y la vida
Y la muerte
Y el ron
El ser
Y el no ser
El estar
Y no estoy
Y vivo
Ella también
Y las medias caladas
Y ser niñita pa' usarlas
Tan mariquita yo?
Pero me muero de ganas
Sera que puedo?
Pues si!
Es una telaraña
Anita con su vida
Jessica Drew con su muerte
Anita con la muerte Alegre
A fin de cuentas
Las dos tejiendo 
Historias de las putas
Muertes

Yetzania Briceño

Lanzada



Mi caída sin fin a mi caída sin fin

en donde nadie me aguardó

pues al mirar quién me aguardaba

no vi otra cosa que a mí misma.


Alejandra Pizarnik

Rojo, Tres Colores


















(Trois couleurs: Rouge, Polonia – Francia – Suiza, 1994, 99 min.) Drama.

Valentina, una joven estudiante que se gana la vida como modelo, salva la vida de un perro atropellado por un auto. La búsqueda de su dueño la conduce a un juez jubilado que tiene una extraña obsesión: escuchar las conversaciones telefónicas de sus vecinos. Si antes el espionaje telefónico formaba parte de su trabajo, ahora se ha convertido en un vicio. A Valentina le desagrada la conducta del hombre, pero no puede evitar ir a verlo.


Intérpretes: Irène Jacob, Jean-Louis Trintignant, Jean Pierre Lorit. 

Premios:
º Premios Oscar: 3 nominaciones: Dirección, guion original y fotografía
º Premios Globos de Oro: nominada Mejor película extranjera
º Festival de Cannes: selección oficial a concurso


Tres colores: rojo (Krzysztof Kieslowski, 1994)

SINOPSIS Valentina, una joven estudiante que se gana la vida como modelo, salva la vida de un perro atropellado por un coche. La búsqueda de su dueño la conduce a un juez jubilado que tiene una extraña obsesión: escuchar las conversaciones telefónicas de sus vecinos. Si antes el espionaje telefónico formaba parte de su trabajo, ahora se ha convertido en un vicio. A Valentina le desagrada la conducta del hombre, pero no puede evitar ir a verlo. 


“La mirada lúcida de un juez que se juzga a sí mismo”, por Vivioleyendo.
Notable análisis de las obsesiones, la soledad, el desengaño, el azar, los juegos del destino, las ilusiones en sus distintas etapas (el inicio luminoso, los golpes que las hacen añicos, la amarga resignación a su pérdida y el nuevo despertar tras una larga aridez) y la juventud enfrentada cara a cara con la madurez. Gran parte del peso recae sobre un Jean-Louis Trintignant subyugante y soberbio, a quien Kieslowski concedió la oportunidad de brillar con el que muy posiblemente fuese el mejor papel que ha desempeñado. Tras haberlo seguido en películas rodadas unos treinta años antes, como la filosófica y reflexiva “Mi noche con Maud” y el precioso drama romántico “Un hombre y una mujer”, y confesarme una enamorada de este más que interesante y cautivador actor,vuelve a dar la talla en su interpretación de un intrigante e hipnótico “voyeur” a las puertas de la vejez.Por su parte, Valentine (Irène Jacob) aporta sus años jóvenes, su belleza y su frescura en confrontación y acusado contraste con la carga de los años y de las amarguras que pesan sobre el personaje de Trintignant, que le da la réplica apropiada para que ambos personajes se complementen como las dos partes de un todo complejo, turbador y catártico.



Los detalles como la costumbre de Valentine de jugar cada mañana una única partida en la máquina tragaperras representan un ritual que para ella posee una importancia que no tiene que ver con la ludopatía, sino con una especie de señal del destino. La ganancia o la pérdida no suponen para ella mero azar, sino que ocultan indicios de que la suerte flirtea para bien o para mal con su propia vida, y en cada partida perdida o ganada ella ve signos de que algo fundamental va a ocurrir o a cambiar.


Dichos detalles no resultan triviales, y la observadora cámara se ocupa de que no los pasemos por alto y los deja a nuestra interpretación.

La relación intergeneracional que se desarrolla coloca frente a frente a dos personas que se encuentran en distintos momentos del camino que es la vida. La joven estudiante y modelo con éxito profesional pero con una vida privada surcada de fantasmas familiares y vacío y decepción en el plano sentimental, dulce y deslumbrante y con muchos anhelos aún intactos. Y el casi anciano juez retirado, ermitaño y sumido en un retiro absoluto en el que no encuentra más aliciente que ser testigo subrepticio de las vidas ajenas que se desarrollan a su alrededor. Joven apasionamiento y madura experiencia se toman de la mano para forjar un nuevo camino de aprendizaje, aceptación, intercambio, liberación y ternura.


Hondo análisis sobre la fragilidad de los sueños y las quimeras, sobre lo quebradizo que es el mundo que construimos en torno a nosotros bajo las premisas de la ceguera, la vanidad y la soberbia que nos impiden prepararnos para la caída, y sobre la suerte y las casualidades que tienen a bien jugar con nosotros.


Nada hay seguro. Todo para llegar a la conclusión de que somos piezas en el gran tablero de este universo fascinante, en el que todo se renueva y se repite cíclicamente: las alegrías, los triunfos, las tristezas, las tragedias, las desilusiones, los errores y los fracasos.

Blanco, Tres Colores


















(Trois couleurs: Blanc, Polonia – Francia – Suiza, 1994, 92 min.) Comedia/Comedia.

Karol ama profundamente a Dominique, pero ella lo abandona debido a que él sufre un problema de impotencia. Entonces decide volver, con su amigo Nikolai, a su Polonia natal. Allí emprende con éxito un negocio y, aunque sigue enamorado de Dominique, planea vengarse de ella.

Intérpretes: Zbigniew Zamachowski, Julie Delpy, Janusz Gajos.

Premio:

º Festival de Berlín: Oso de Plata, Mejor director.


El Tribunal estaba reunido, los jueces, los abogados de Dominique (Julie Delpy), sólo faltaba Karol Karol (Zbigniew Zamachowski). Llega demorado por las dificultades que le presenta el idioma francés siendo él, polaco. El motivo convocante, Dominique exige el divorcio ya que su matrimonio no fue consumado. Por su parte, Karol Karol intenta defenderse, y sobre todo defender su amor por Dominique en un idioma polaco que no es entendido en Francia.


En pocas palabras, Karol Karol es impotente, y no acepta el “no te amo ” de Dominique.


El dolor y la conciencia de la humillación se conjugan potenciando la necesidad de recuperar el amor de Dominique. A la humillación provocada por el estado de conocimiento público sobre la impotencia y cierta sensación de desigualdad frente a la ley por no saber hablar francés para defenderse, se le va sumando la obsesión de poseer, recuperar a Dominique.


Cuánto más se obsesiona, más negación recibe por parte de Dominique. Surgen reacciones como la amenaza con denunciarlo ante la policía francesa, pierde el pasaporte y también Karol Karol pierde la posibilidad de extraer dinero de su cuenta bancaria. Karol Karol, se encuentra sólo en Francia, no sabe cómo volver a su Polonia.


En una estación de subte, la No-Fortuna deviene en la Fortuna de ser descubierto por un polaco, mientras Karol Karol, silba una canción polaca folclórica. Mijail, el polaco, automáticamente le pregunta por su nacionalidad, confirmando su intuición.


Será una valija y un acuerdo entre ellos lo que facilitará, no sin peripecias, a Karol Karol, volver a su Polonia. Pero antes de irse roba la escultura del rostro de una mujer, muy muy bella. Karol Karol, asocia su belleza con la belleza de Dominique.


Ya en Polonia, es robado, golpeado y maltrado por sus propios compatriotas, también arrojan como una piedra inservible la escultura del rostro de mujer.


El tema sin duda de la película no es uno sólo, pero si ordenamos un poco, resalta, el cuestionamiento de la Igualdad y hasta dónde o cómo vive cada uno el dolor, las desigualdades y la humillación.


Podemos o no identificarnos con todos los personajes en determinados momentos, esa es una de las extremas bellezas de la película.

Azul, Tres Colores














 (Trois couleurs: Bleu, Francia – Polonia – Suiza, 1993, 98 min.) Drama.

En un accidente de auto, Julie pierde a su marido Patrice, un prestigioso compositor, y a su hija Anna. Al recuperarse de sus lesiones, decide comenzar una nueva vida, independiente, solitaria y anónima, alejada de los privilegios que antes disfrutaba. Olivier, el ayudante de Patrice, intenta sacarla de su aislamiento.Él está enamorado de ella desde hace muchos años y acaba convenciéndola para que termine el «Concierto para Europa», una ambiciosa obra inacabada de Patrice.

Intérpretes: Juliette Binoche, Benoît Régent, Florence Pernel.

Premios

º Festival de Venecia: León de Oro, Mejor película, actriz (Juliette Binoche) y fotografía

º Premios Globos de Oro: 3 nominaciones, incluyendo Mejor película extranjera



Es una cinta que en mi opinión es una excelente película en todos los sentidos; tanto de trama, de historia, de guión, cinematográfico, etc.


La historia es muy conmovedora, pero es realista, un poco seca y ácida pero en general es una trama para tomarla en cuenta en todas las etapas que nos va mostrando. La protagonista es una mujer (Julie) que sufre la pérdida de sus seres más queridos (su esposo Patrice y su hija Anna), aparte de su madre que padecía de Alzheimer, que por cierto a la cual mantenía económicamente pero visitaba muy pocas veces ya que su madre la confundía constantemente por la enfermedad que padecía.


Ella decide deshacerse de todo lo que poseía y solo conservar una lámpara de cristales que contenían 3 tonos del color azul, propiedad de su pequeña hija y mudarse lejos de aquella mansión que poseía su esposo un reconocido compositor de música, quien también falleció en el terrible accidente automovilístico que sufrieron y del cual ella en un principio prefería haberse muerto.


Ella decide cerrar ese capitulo de su vida tan doloroso y comenzar de la manera más sencilla y contemplando las cosas que a veces denominamos como las más insignificantes, fue poco a poco asimilando y dejando atrás su pasado.


La música juega un papel muy importante en la cinta, porque nos podemos percatar que cuando ella cierra los ojos, la música viene inmediatamente a ella, debido a que ella realmente era la que poseía el maravilloso don de crear notas musicales. Dentro de su nueva vida constantemente se cruza Olivier, quien era ayudante de Patrice y quien todo el tiempo estuvo enamorado de Julie, el personaje juega un buen papel debido a que el es uno de los elementos fundamentales para que Julie decida terminar la obra maestra (el concierto para Europa) el cual había comenzado Patrice.


Hay una escena particularmente en la película que denota continuidad y la cual llamó mucho mi atención; La toma de cuando la protagonista nada en la alberca.

En mi opinión los tres colores azul pasó a ser una de mis películas favoritas, debido a la fotografía que maneja, las tomas, los personajes la música de sinfonía y la actuación de la protagonista.

La trilogía de colores de Krzysztof Kieslowski



Una aproximación posmoderna

El diseño literario de la Trilogía de colores relata las casualidades, las historias inesperadas, la búsqueda de algo que se ha perdido. Es el comienzo de unas situaciones líquidas en donde el amor es su principal protagonista, y de esta manera, los objetos, los lugares, las situaciones afectivas, los encuentros y los desencuentros son las variables más constantes de este tríptico. Son los signos básicos de una sociedad que demanda respuestas y, según la narrativa kieslowskiana, su posible interpretación se encuentra en el escenario de las casualidades: el azar mismo. Pero, además, es la clara desazón social de un conflicto bipolar tan nefasto que arrojó las más notables incertidumbres políticas y culturales. Este desmoronamiento del orden racional, será la profunda carga simbólica que desarrolla en imágenes en movimiento esta narrativa, cuyo círculo estético señala los afectos y los desafectos de la vida amorosa de sus personajes. 

En esa medida, Kieslowski nos retrata el vacío, la soledad y el desengaño, la compleja condición humana envuelta en las más sutiles pasiones, en donde se plantea una clara contradicción entre el desorden amoroso, la ley y el orden social: “Normalmente vivimos en el orden de la ley, incluso cuando tenemos el fantasma de abolirla. Sólo vemos un más allá de ley en la trasgresión o la suspensión de lo prohibido” (Baudrillard, 1981, p. 125). 

Azul (Bleu, 1993) es la primera película que inicia la trilogía; el desprendimiento afectivo, el hilo conductor de esta historia. La muerte y la vida es para Kieslowski el dilema narrativo; finalidad y comienzo es la travesía narrativa que inicia esta primera historia de la trilogía. Entonces, después del Muro de Berlín ¿qué? La escena en la que una mujer camina por la calles rozando su puño contra un muro es signo del odio que dejaría esa división ideológica, que afectaría de igual manera todos los afectos. Este pasaje es una metáfora política enmarcada posiblemente en lo que Bauman llama “la modernidad líquida”: La disolución de los sólidos es el rasgo permanente de la modernidad, ha adquirido por tanto un nuevo significado, y sobre todo ha sido redirigida hacia un nuevo blanco: uno de los efectos más importantes de ese cambio de dirección ha sido la disolución de las fuerzas que podrían mantener el tema del orden y del sistema dentro de la agenda política anteriormente enunciada (Bauman, 2006, p. 11). Un componente político de Azul es la ruptura con el orden, vivir sin ataduras. La historia narra cómo Julie (Juliette Binoche) sufre un accidente automovilístico donde mueren su hija y el esposo, un famoso compositor y autor de una sinfonía inconclusa, cuyo tema es la Unión Europea. El dilema que enfrenta Julie es el rompimiento total con su pasado, o bien iniciar su vida; el desprendimiento de borrar todo lazo afectivo que la ate al pasado y dar comienzo a un nuevo camino hacia la libertad. Sin embargo, Julie circula por los caminos oscuros y recónditos del alma, del perdón, del odio, de la soledad, el remordimiento y el desamor. 

El color Azul es la representación simbólica de la incertidumbre que impregna toda la película. Kieslowski sabe muy bien que todo lo que nace tiene que morir. El morir y el nacer, dos metáforas que contienen el gran significado que dejaría la caída del Muro de Berlín. En Azul, Kieslowski se pregunta: ¿Quién posee realmente la libertad? Si bien unas de las características de Azul es el desprendimiento, en Blanco es la penuria de mantener el establecimiento amoroso. La historia narra las artima- ñas que Karol (Zbigniew Zamachowski ) se inventa para volver a rescatar el amor de su esposa Dominique (Julie Delpy). 

El amor en este drama “es anhelo de querer y preservar el objeto querido” (Bauman, 2007, p. 25). El miedo a la soledad, el desamor, la decepción, y sobre todo el deseo y la seducción, son los conductores de esta historia: “¿Qué hay más seductor que el desafío? Desafío o seducción, es siempre enloquecer al otro” (Baudrillard, 1981, p. 79). 

En esta segunda narrativa el Muro de Berlín es, sin duda, algo del pasado, un fantasma. Ya no predomina el viejo orden ni mucho menos la justicia, todo es posible, todo se compra —hasta los muertos, los funcionarios públicos—, todo tiene un valor de uso, un precio, todo empieza a develarse. Por otro lado, la metáfora de lo frío —la película se desarrolla en invierno— prevalece en los fondos fotográficos, pero contrasta bellamente con el género del melodrama y el humor fino. La pregunta que nos introduce en Blanco (Igualdad, 1994), es ¿Por qué tratamos de buscar la felicidad? En Blanco como en Azul no hay respuestas, sólo incertidumbres. Tal vez el desencanto que deja la caída del Muro de Berlín y el miedo a perder el objeto amoroso, son, tal vez, unos de los dilemas referidos en este film. Rojo (Rouge, Fraternidad, 1994) es un recorrido psicológico por la soledad. La imagen introductoria de este último capítulo de la trilogía, es muy diciente: un recorrido de un cable de color rojo por el mar que culmina en un teléfono. Ya no hay muros que separen las fronteras territoriales, hay cables electrónicos comunicativos que distribuyen soledades y desamores. Estar con el “otro” virtualmente, es la clara demostración de la más profunda soledad. 

En Tres colores: Rojo, los aparatos telefónicos de vienen mucho más que simples instrumentos de comunicación interpersonal. A fuerza de repetición, con multi-tud de escenas en las que los protagonistas hablan, llaman o no contestan al telé- fono, ese adminículo toma una dimensión que supera su esencia física meramente operativa. Por un lado, se convierte en testimonio de una cierta virtualidad en las relaciones humanas contemporáneas… y por el otro, refleja paradójicamente la dificultad de comunicación en nuestra sociedad, ausencia de interlocutores, contestadores automáticos, llamadas imposibles por estar la línea ocupada (Montalt, 2003, p. 39). 

Rojo cuenta la historia de tres personajes que en narrativas temporales distintas pero en el mismo lugar geográfico, Ginebra, sufren el más profundo desamor. Valentina (Irène Jacob), una joven estudiante que se gana la vida como modelo para la promoción de chicles, siempre sola y a la espera de una llamada de su amante, Joseph Kern, un juez jubilado (Jean-Louis Trintignant) que tiene como obsesión espiar a los vecinos y conocer su vida privada, y un futuro abogado (Jean Pierre Lori) cuyo objetivo es ganar su examen para culminar sus estudios de Derecho. Tres destinos que tienen un encuentro en común: la desilusión, la soledad y el desamor. Son los puntos de ruptura de unas relaciones recíprocas, profundamente idealizadas, en donde “el amor está siempre al borde de la derrota” (Bauman, 2007, p. 23). Los films de Kieslowski no son grandes anatemas ideológicos, son situaciones cotidianas que cuestionan el imperio de la objetividad racional, un universo de pequeños ambientes que contrastan con situaciones humanas y sociales. De esta manera, la estética narrativa kieslowskiana, en este tríptico, transcurre en imágenes donde las contradicciones sentimentales son el lugar inesperado para la modernidad política. Son las cosas simples, las que permean el universo humano. 

La Trilogía de colores es una poesía amorosa en donde las situaciones cotidianas se articulan, se repiten y a la vez se retroalimentan. Pero, además, diseña una cartografía donde se revelan la fragilidad de los vínculos humanos en medio de las incertidumbres políticas. En definitiva, La trilogía de Kieslowski reivindica al ser humano como fundamento de la sociedad y, por ende, de cualquier acción política. Por ello, apela a la riqueza y a las limitaciones de la condición humana, que el amor permite comprender y reconocer, al tiempo que rechaza la sumisión del individuo a cualquier sistema de valores, aunque se trate de los pilares de la democracia por la que han empezado a andar los países del antiguo Este (Montalt, 2003, p. 26). Dos metáforas visualmente narrativas: la muerte y la recuperación de la sinfonía a la Unión Europea. La puesta en escena está determinada en un contexto político de profunda desolación, y así adquiere un gran significado estético y político, por un lado; y por otro, el optimismo de un director que en su narrativa plantea un profundo desencanto en medio de un modelo social y una cultura política que estuvo dominada por el profundo dogmatismo ideológico. Esta bitácora de historias aparentemente desligadas tienen un lugar común, la sensación de sus personajes de estar viviendo otras sensibilidades cotidianas a través de situaciones insospechadas, donde el azar es el conector. Kieslowski establece una nueva relación de equilibrio emocional de sus personajes estructurando un reconocimiento en el marco de las diferencias, como lo narra en las escenas donde Olivier Benoit (Benoît Régent), el asesor de su esposo, le declara su amor a Julie y la escena que narra la sorpresa que ésta se lleva cuando por medio de una foto privada de su esposo, se da cuenta de que tiene una amante. Situaciones dicotómicas de la cotidianidad de los sentimientos, donde el amor y las cosas simples serian signos de una sociedad en crisis. Contextos donde todo lo sólido también se desvanece en el cine; la modernidad es “la imposibilidad de mantenerse en un punto fijo. Ser moderno significa estar en movimiento” (Bauman, 2001, p. 92). De la Trilogía de colores, tal vez Blanco es la película más personal de Kieslowski. Su historia se desarrolla en la ciudad que lo vio crecer, Varsovia. En Blanco no es un accidente lo que determina la ruptura amorosa, es la justicia. Dominique (Julie Delpy) decide frente a los tribunales separarse de su esposo Karol (Zbigniew Zamachowski). Motivo: no lo ama más. Karol no comprende esta determinación e insiste en la reconciliación, y ella decide denunciarlo ante las autoridades policivas. Decepcionado y sin dinero, decide volver a su natal Varsovia donde trabajaba como peluquero. Su llegada no es la más usual; se introduce, con ayuda de un conocido de nacionalidad polaca, en su maleta, y llega como polizón. La maleta es robada y termina en manos de unos delincuentes que al encontrar únicamente a Karol, deciden golpearlo. Herido, llega a su casa, donde es reconocido por su hermano. Sin duda, ya es otra Polonia, el Muro de Berlín y el control comunista de Estado son cosa del pasado; ya todo es posible. En medio de esta historia de desamor y desolación política Karol insiste recuperar el amor obsesivo que tiene.

En Blanco el “amor significa abrirle la puerta a ese destino, a la más sublime de las condiciones humanas, en la que el miedo se funde con el gozo en una aleación indisoluble, cuyos elementos ya no pueden separarse” (Bauman, 2007, p. 21). Rojo, la última serie de este tríptico, es el punto de encuentro de las dos historias anteriores. Los personajes que viven el drama del amor y el desamor de nuevo se encuentran en medio de fatídico accidente. Con la habilidad recursiva de los tiempos literarios, Kieslowki cruza las tres historias. Una Valentine (Irene Jacob) estudiante que trabaja como modelo para promocionar chicles; dos, la historia de un juez jubilado, Joseph Kern (Jean-Louis Trintignant), cuyo hobby es espiar por vía telefónica a sus vecinos; tres, un joven, Auguste Bruner (Jean-Pierre Lorit), estudiante de Derecho a la espera de su prueba final para terminar sus estudios y ser un destacado juez. La conexión de las tres historias: Valentine atropella un perro pastor alemán que le despierta la solidaridad afectiva de curarlo, cuyo due- ño es el juez jubilado. Valentine y Kern establecen un vínculo narrativo y ambos terminan conectando las historias de su vida privada. El joven juez sufre una decepción amorosa, su novia lo engaña. La historia del joven juez fue la historia de un desamor de juventud que tuvo el juez Kern. Kieslowski acude a estas historias cotidianas para tratar de explicar lo establecido, y lo sólido puede sufrir traspiés con el más sutil detalle subjetivo. Un juez pensionado después de muchos años de dictaminar justicia, se pone en el lugar del delincuente cuando decide él mismo delatarse. Un futuro juez que padece una decepción amorosa en medio de grandes éxitos, y una soledad amorosa que permite que las tres historias se crucen.

...una puerta a la creación


Me niego a vivir en el mundo ordinario como una mujer ordinaria. A establecer relaciones ordinarias. Necesito el éxtasis. Soy una neurótica, en el sentido de que vivo en mi mundo. No me adaptaré de mi mundo. Me adapto a mí misma.
Mi mundo


Anais Nin

El Beso

Sobre el vestido han caído pétalos dos anillos de oro junto a las sandalias se han encendido al sol


el beso de Chagall

pintar entre tanta quietud

“¿En qué piensa usted que el surrealismo ha contribuido al arte en general? -En la misma medida en que el psicoanálisis ha contribuido a explorar el subconsciente.”


Remedios Varo

Poesía en Movimiento


visita inesperada 1959

La obra de Remedios Varo es poesía en movimiento; conjuro de un instante para escuchar lo que describe en su pintura. Cada imagen nos introduce en un sueño y nos lleva a recorrer habitaciones, edificios góticos, escaleras, gatos, seres andróginos, insectos, astros, bosques nocturnos, objetos que giran, personajes alados, representados en una obra geométrica, un mundo onírico, hermético, un caleidoscopio que conforma la figura de Remedios Varo y nos habla a los ojos y al espíritu. Remedios Varo trasladaba sus sueños al lienzo y a través de lo etéreo, con cierto aire mágico, de misterio, crea una atmósfera densa, iluminada muchas veces con la luz de una vela, luz de su espíritu, para mantener vivos sus recuerdos. Manifiesta recuerdos de su niñez, vivencias femeninas, la guerra y la búsqueda del conocimiento, la naturaleza, la ciencia, la religión y la filosofía.

Pero iniciemos un retorno para situarnos en 1908, año en que nace María de los Remedios Varo Uranga, en Anglés, España. Desde muy joven mostró inclinación por la pintura, arte donde fusiona la gran religiosidad de su madre y la ingeniería hidráulica de su padre, libre pensador, quien la alentó para que estudiara en la Escuela de Artes y Oficios y, posteriormente, ingresara a la Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, precisamente donde un año antes Salvador Dalí había sido expulsado por irreverente. Durante esa época y siempre con el apoyo de su padre, Varo recorrió varias veces el Museo del Prado, donde admiró las obras del Bosco, El Greco y Goya. Su inquietud por conocer otras técnicas la lleva a París, donde conoce a André Breton y Paul Éluard, dos de los principales exponentes del surrealismo. Una vez familiarizada con este movimiento se integra al grupo Logicofobista, “opuesto a la lógica”, que pretendía representar los estados mentales internos del alma utilizando formas sugerentes, o, como lo hacían con la escritura, “dejar fluir las caprichosas figuras amorfas”. Durante su participación con este grupo pinta L’Agent double, obra que ya representa su estilo. Varo era una mujer de gran sensibilidad, que vivía una realidad más allá de la cotidiana; tal vez por eso huye de España a causa de la Guerra civil y se refugia en Francia, país que también abandona al declararse la segunda guerra mundial. Ahí fue detenida y enviada a un campo de concentración donde, con la ayuda del Comité para Rescates de Emergencia, escapó a México, país que le permite desarrollar casi toda su obra.




Mujer Saliendo del Psicoanalista
Robo de sustancia 
Tailleur pour dames

En forma paralela sigue enviando trabajos de diseño gráfico para Bayer de México, actividad que realizaba desde su primer matrimonio. Como española, conocía muy bien los principios y la iconografía de la alquimia medieval, arte que expresa para dibujar a los alquimistas antiguos con sus matraces, alambiques y hornos para mezclar, separar, fundir o aislar la historia de otros mundos, otras realidades, otras ideas: relata con iconografía científica. Al tener afinidad con los surrealistas y las teorías de Gurdijeff, Freud y Jung, explora el psicoanálisis, la gravitación universal, el misticismo, el budismo, la magia, el tarot y la Cábala; también, la influencia de la cultura y el sincretismo de los rituales prehispánicos que conoció cuando llegó a México. El gusto por temas esotéricos y la alquimia nos recuerda la pintura del Bosco, aunque marcada por una gran diferencia en cuanto a la forma en que los representa. Algunos biógrafos dicen que los instrumentos con que dibuja están inspirados en los inventos de Leonardo da Vinci. Sin embargo, hay que recordar la profesión que desarrollaba su padre, ingeniero hidráulico ¿Hasta qué grado sus inventos no están inspirados en los dibujos que él hacía?

Con Leonora Carrington tuvo una entrañable amistad; la llamaba “mi alma gemela en el arte”. Ambas compartían el mundo onírico, esa metáfora de sueños sin tiempo ni espacio. Sus viajes también fueron interiores; aglomeró las enseñanzas en su afán de manifestar el mundo que la rodeaba. Creó un cosmos pictórico lleno de imaginación y poesía, como los sueños de la niñez.

En 1963, a causa de un ataque cardiaco y cuando aún no cumplía cincuenta y cinco años, Remedios Varo murió. Naturaleza muerta resucitando es su última pintura. Al observarla nos dejamos llevar por el movimiento de los objetos: sobre una mesa cubierta por un amplio mantel que parece danzar, se encuentra una vela encendida que representa el espíritu de la existencia, es decir, un cosmos girando frenéticamente, chocando entre sí. ¿Quién podría afirmar que ella, presintiendo su muerte, se representó en esa vela como una metáfora? Si así fuera, Remedios Varo es la luz que abraza el sueño para alcanzar la libertad.


el deber del artista...






La conceptualización y culminación de una obra es un proceso creativo en el cual el artista madura y se inmortaliza. Basta que sigas siendo un recuerdo para mantenertepresente. Esa exploración racional de mundos de fantasía permite al artista tener una visión muy particular de su entorno, encontrar un lienzo y plasmarlo en ocasiones arroja tremendos resultados. Sin el arte la belleza sería una simple utopía/Sin la belleza el arte sería una simple utopía.

La época surrealista estuvo marcada por obras y artistas inmortalizados gracias a su arte, creo que sin lugar a dudas fue una época en la cual se desarrollaron y perfeccionaron varias técnicas. En 1908 nace en la ciudad de Gerona (España) una de la más importantes pintoras surrealistas hispano-mexicanas.


Remedios Varo Uranga, un nombre bastante conocido en nuestro país, dueña de varias pinturas que demuestran una técnica muy peculiar, temas abordados de manera surrealista y una técnica de lo mejor. A muy temprana edad comienza a estudiar arte (tenía 15 años), al terminar sus estudios se dirige a París en donde contrae matrimonio, años más tarde se separa y esto le permite seguir creciendo como artista, crea un grupo de logofobía (el juego artístico de estar opuesto a la lógica, teniendo como principal estandarte representar los estados del alma) a partir de aquí sus obras comienzan a tener ese estilo vanguardista que la caracteriza y gracias a su amigo Esteban Francés se integra al círculo surrealista lidereado por Breton. Debido a la invación nazi, Remedios tiene que huir y se dirige a México, en donde se queda por más de 15 años, aquí conoce a Rivera y Kahlo, teniendo en estos dos la figura amistosa/artística más fuerte, otra de sus grandes amigas fue Leonora Carrington, ya en nuestro país comienza a mostrar sus obras, en 1963 la artista muere, dejando bastante material que con el tiempo la inmortalizarían.

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Energia Cósmica. Remedios Varo

 Energia Cósmica - 1956 - 31 x 31 cm.

De estilo narrativo con conciencia feminista, esta artista compagina el mundo del artista entre la ciencia y el arte, en una tentativa para revelar el orden interno del mundo de fantasía; basada en sus propias experiencias, en la exploración de lo racional en un mundo de la fantasía, la naturaleza, la alquimia, lo sobrenatural, y la mujer como fuente de sensibilidad y poderes regenerativos, Varo logra la reconciliación de dos mundos: el científico y el mítico, dando origen así a la trascendencia y a la reencarnación.

Nacida el 16 de Diciembre de 1908 en Anglés, España, Varo, desde pequeña, sintió la gran necesidad de expresarse para reflejar el mundo que la rodeaba, creando así un cosmos pictórico lleno de imaginación y poesía. Su padre, ingeniero hidráulico y libre pensador, fue quién introdujo a Remedios al mundo de la pintura. Desde muy pequeña aprendió a utilizar los instrumentos de su padre, dando muestras de su dominio en la perspectiva y el dibujo. Por motivación de su padre, ingresa a la Academia de San Fernando de Madrid a los 15 años (1924), convirtiéndose así en una de las primeras mujeres estudiantes. Al terminar sus estudios, en 1930, se casa con Gerardo Lizarrageside y deciden residir en Paris por un año, y al regreso (1932), se establecen en Barcelona, donde trabajan realizando dibujos publicitarios.

En 1935 Remedios Varo se separa de Gerardo y conoce a Esteban Francés, quien la introdujo al círculo de surrealistas formado por André Breton; al relacionarse con ellos integra el grupo Lógicofobista, es decir "opuestos a la lógica" que intentaba la representación externa de los estados internos del alma humana. En 1936, la exposición de este grupo tuvo cierta resonancia. Al estar en este grupo, Remedios Varo pinta un óleo sobre cobre, L´Agent Double, que anticipa el estilo que desarrollaría quince años más tarde en México.

De profundo espíritu pacifista, opta por el lado republicano; el poeta Péret se presenta en su casa para ayudar a los antifascistas, se enamora de ella y se instalan en París en 1937, permaneciendo ahí hasta la invasión nazi.

En 1941 Varo y Péret llegan a México ayudados por Varian Fry, un americano. Gracias a la política de Cárdenas los refugiados recibieron inmediatamente asilo y permiso para laborar. Remedios, para ganarse la vida, realizo toda clase de trabajos artesanales.

En 1947 se separa de Benjamín Péret y él vuelve a París. Remedios parte para Venezuela a una expedición agrícola y etomológica organizada por el IFAL, desde allá envía trabajos publicitarios para la empresa farmacéutica Bayer de México, firmando estas pinturas con su apellido materno Uranga; ahí mismo trabaja para el Instituto de Malariología Venezolano estudiando en el microscopio a los mosquitos transmisores de la malaria haciendo dibujos detalladísimos de ellos.

En 1949 regresa a México y sigue realizando trabajos comerciales. En 1952 se casa con un político austriaco refugiado en México Walter Gruen, con quien permanecería hasta el día de su muerte. Gruen convence a Varo para que deje los trabajos comerciales y se dedique de lleno a la pintura.

En 1955 presenta su primera exposición colectiva en la Galería Diana presentando cuatro cuadros: Roulotte, Simpatía, El alquimista y Música Solar. Al año siguiente presenta su primera exposición individual en la cual logra reunir diez y seis cuadros para su segunda exposición individual en la Galería Juan Martín en el año 1962.

Mujeres en el movimiento surrealista


Ninguna mujer fue puesta en la lista oficial de miembros del movimiento surrealista. Lossurrealistas pensaban en la mujer como una mediadora entre la naturaleza y el subconsciente, una femme-enfant, una musa, y un objeto de los deseos de los hombres. El concepto de la mujer objetivado por las necesidades de los hombres estaba en conflicto directamente con la necesidad (subjetiva) de mujeres individuales a expresarse libremente.
Escritoras y artistas que escogían a trabajar entre el marco de los principios surrealistas encontraban contradicciones inherentes a estos principios
Escritoras y artistas que escogían a trabajar entre el marco de los principios surrealistas encontraban contradicciones inherentes a estos principios.

Estilo y Intención

Con un estilo narrativo, nos presenta con un espacio artístico sin objectificación de mujeres. No hay representaciones fálicos y imágenes de alucinación que estaban presente en las obras de los hombres del movimiento surrealista. Varó pone énfasis en las fuentes de la realidad y de los sueños, del consciente y del inconsciente, del pasado y del presente. Estamos en un viaje hacia el interior de la conciencia femenina cuando miramos sus obras. 

Temas:

Sus personajes, no parecen ni una mujer ni un hombre, viven sin normas de los papeles de géneros. Frecuentemente los caracteres de sus dibujos tienen ojos como almendras, similar a sus propios ojos, para demostrar el parecido de su experiencia a los temas de sus obras. Hay alusiones a la rebeldía que sentía a ser una mujer en un mundo patriarcal.


causó gran impacto por su capacidad para crear mundos mágicos, en los cuales la fantasía se proyecta e identifica; son escenarios en donde los seres viven y crean desde su propia irrealidad y le dan vida a otras existencias particulares.

Remedios Varo



(Anglés, 1913 - México, 1963) Pintora española. Relacionada en sus inicios con los movimientos de vanguardia, su obra se inscribe dentro de un surrealismo muy personal. Entre sus cuadros, caracterizados por una gran profusión de imágenes y una peculiar combinación de poesía y humorismo, destacan Insomnio (1942-1947),Modelo de traje para vagabundo (1957) y Vampiros vegetarianos (1962).

Remedios Varo estudió en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, en la que tuvo como profesores a Manuel Benedito y Julio Romero de Torres. En 1930 se casó con su compañero de estudios Gerardo Lizarrageside y en 1932, después de una estancia en París, pasó a Barcelona y compartió taller con el pintor Esteve Francés, con quien se introdujo en la estética de la vanguardia y se interesó por el surrealismo.

En 1936 participó en la Exposición Logicofobista realizada en Barcelona y, desde entonces, se acercó a los componentes del surrealismo francés. Durante la Guerra Civil (1936-1939) conoció al escritor francés Benjamin Péret y, tras un tiempo de vida en común en España, marcharon a París. En la capital francesa participó en las reuniones y exposiciones surrealistas. Tras la invasión del ejército alemán, abandonó París y se instaló en México (1941).

Allí empezó a trabajar como artesana, pero enseguida pasó a formar parte del grupo surrealista y a relacionarse otra vez con Esteve Francés y, sobre todo, con la pintora británica Leonora Carrington, cuyo fuerte ascendiente artístico fue definitivo en la concepción estética de la creadora española. También formaron parte del grupo al que era asidua Octavio Paz, César Moro, Eva Sulzer, Gunther Gerzso, José Horna y Gordon Onslow-Ford, entre otros.

Varo participó en las exposiciones First Papers of Surrealism de Nueva York (1942) y Le Surrealisme de la Galería Maeght de París. En 1956 presentó su primera gran exposición de carácter individual en Ciudad de México; a partir de ese momento se convirtió en uno de los nombres más reconocidos de la pintura del país. De hecho, no fue hasta la década de 1950 cuando se dedicó por completo a la creación pictórica, persuadida por Walter Gruen, su último marido.

Su obra anterior a la Guerra Civil es poco conocida, pero lo que se ha conservado indica la dirección que iba a seguir en los años posteriores: imaginería onírica dentro de los parámetros del surrealismo ortodoxo (que después se haría más libre) e ingenuismo estilístico. Su conciencia narrativa, a menudo recargada de figuras tomadas de los cuentos infantiles, llega en algunas obras a hacerse casi sofocante. Aun siendo ello interesante, la autora dio lo mejor de sí cuando se ocupó más en crear relaciones espaciales y cromáticas per se, liberadas de abigarramientos iconográficos. No obstante, son muy célebres sus exploraciones de diminutos mundos fantásticos (con evidentes evocaciones del mundo medieval y de la pintura de El Bosco y Brueghel el Viejo), su gusto por las escenas referidas a la alquimia y sus metamorfosis de la figura femenina, mito primero de la creación simbolizado como fuente natural de belleza y regeneración.

Poco conocida, aunque al menos tan interesante como su pintura, es su obra escultórica. Se trata de una colección de piezas elaboradas a partir de huesos, espinas de pescado y toda suerte de restos orgánicos, alambres, cuerdas, etc. Muchas de ellas presentan apariencias de fósil fantástico, esqueleto animal o tótem tribal; son obras verdaderamente conseguidas y dignas de enriquecer el cuadro de honor de las mejores rarezas de la figuración surrealista española. La carrera artística de Remedios Varo se vio truncada por un fatal paro cardíaco en su etapa de plenitud creativa.

lunes, marzo 23, 2015

Pasadizo...

Volvía como trashumancia de lo posible 
mientras me cuelgo circular
llena de promesas. 





Un pasadizo

Puerta nube de ascensor
la brújula distrae la mirada
mientras se acerca y respira
creación lunática 
de la ventana 
se refleja en cuadrados
transparentes de sombras
Un pasadizo
sombras
sobre la imagen contenida
las gotas secas de polvo
bendita tierra mi par

arena para mi nuevo reloj
es tarde muy tarde grita
cae la noche cae y cae
párpados sobre el cabello
Mi columna
otra mano
mi amado
mi todo.

Quisiera 
hacerle volar 
toda la ternura cerca.

Transparenta líquida
extiende sus manos
estrellas.

Desbocando sin freno
la galaxia
de ojos
atrapa sueños
trampa de ruidos
para todos
aquellos
que aún 
amamos
la poesía.






Detrás de la cámara
amando lo que parece imposible.
Modelo lienzo: Kariana Caldera
Fotografía: Jorge Martinez L.
Arte Ana Mendoza

sábado, marzo 21, 2015

En días de lluvia

Contigo le di vacaciones a mis paraguas!


...gigante


Algunos no necesitamos grandes hazañas. 
Ninguna prueba. 
Ninguna noche para ver estrellas. 
Yo, que en tus ojos veo el cielo. 
En ti el amor infinito. 
Y de tu mano aprendo que el hogar no es una casa. 
Que un lugar no es un espacio.
 Que el amor no es una palabra y la poesía está en el aire. 
Vive como quieras 
que siempre seremos (...) y un puente de arco iris!  


A.M.