Un amor indeciso se ha acercado a mi puerta...

Y no pasa; y se queda frente a la puerta abierta.

yo le digo al amor:

- ¿Qué te trae a mi casa?

Y el amor no responde, no saluda, no pasa...

es un amor pequeño que perdió su camino:

Venía ya la noche... Y con la noche vino.


¡Qué amor tan pequeñito para andar con la sombra!...

¿Qué palabra no dice, qué nombre no me nombra?.

Y no sabe morir ni vivir: Y no sabe que el mañana es tan solo el hoy muerto...


El cadáver futuro de este hoy claro, de esta hora cierta...

Un amor indeciso se ha dormido a mi puerta...

Al mago de las puertas!

Ana Mendoza

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viernes, enero 17, 2014

...los pendientes del 2013


A solo unos días de terminar el año, vengo corriendo a hacer el trabajo que no hice en tantos días, algunas veces uno deja de escribir para vivir sin excusa alguna, como deberías vivir toda la vida,  y haces cosas de las cuales no imaginaste tener capacidad, cuando te subestimaste con toda la soledad que te dan las personas que solo ocupan espacio y tiempo. Seguro suele ser así… imagino, cuando una pasa sus días con un millón de ilusiones, solo por encontrar al amor ese que es posible solo en sueños.


La primera vez que me tocó ir al psicólogo, recuerdo me llevaron mis padres, era un poco rebelde para la época, iba muy mal en matemática, tenía también mucho miedo al fracaso por lo cual me encerraba en mi mundo donde yo todo lo podía. Escribía  hasta por los codos, y todo era rosa, rosa romance, una niña demasiado buena como para salir al mundo real, recuerdo que ella  mi psicóloga, Hilda Troncoso que era una mujer grande me decía con toda la ternura, como tratando de convencerme, que los niños de mi edad,  jugaban en la calle con otros niños, que se divertían en la naturaleza, bajo los árboles, saltando seguramente… mis padres la habían convencido a ella de decirme aquellas cosas y ella hacía muy bien su trabajo mientras mi mente volaba , escapando por cuanta ventana me alzara al viento y me llevara muy, lejos muy lejos.


En ese tiempo mi príncipe era azul, el azul del infinito,  y los 111 tonos de azules que puede uno encontrar…cuando le gusta el azul: Era un príncipe lleno de arco iris de cielo y de amor inmenso, el hacía que yo nunca estuviese sola, era como si me hablara con solo escucharme, lo tenía mareado con tanta conversación telepática todo el día. Así que no importaba lo que pasara a mi alrededor yo siempre andaba en modo sueño romance nivel experto.

Con el tiempo uno va a entiendo que ese ser único no está al alcance de la mano, conoces y conoces personas que no tienen ni un poco de eso que soñaste y uno comienza a darse cuenta que los sueños eran demasiado petulantes y demasiado volados.

Nuevamente vivimos transitando como en círculos, estancados en el trayecto donde dejamos de ser puros  para complacer a todos en busca de aceptación, yo hice la que olvide como se escribía, guardé mis papelitos, mis novelas rosa mis libros, y un poco mi imaginación. Guardé todo aquello como quien esconde un gran secreto, escondí mi corazón, comencé a sonreír y me acostumbre a ello a mostrarme siempre feliz exitosa y llena de cosas y más cosas, para el auto, para la casa, para tu aspecto, para tu cabeza, para mantener todo esta mentira de ser alguien que todos quieren. Una falsa indiscutible.


No creas, una cosa es escribirlo y otra vivirlo, comencé a entender que realmente estaba sola. Que estaba bien así, que no había para dar más, porque no sabría como reconocería a este ser colgado de mis pensamientos.


En el fondo de un gran baúl de silencios y cosas viejas, como de otras vidas, ame las lámparas encendidas, la luz de la luna, el brillo de estrellas y de los ojos, también, ese de la sonrisa divina cuando es real.


Una mañana desperté, y el estaba allí, yo me sentía muy mal, no sabía cómo regresar el tiempo me arrepentía de todo cuando hice para no cuidar mi salud y estaba recluida, recaída, requetejodida, dando manotazos de ahogado para salvarme nuevamente y con más ilusión que suerte esperando solo un milagro.

Pero él con un pequeño gesto me hizo despertar, me había alejado de mí, me di cuenta que había dormido más de la cuenta, y que todo ese amor que profesaba venia de mi corazón plástico rojinegro, que una vez fue rosa. Era como esa negación de la adolescencia cuando tus padres no te dejan ir a alguna fiesta y tus dices bueno es que yo no quería ir, la idea es no perder y sufrir por aquello que no tienes, y medio resignado te haces el que no, no te importa.

Y ya no sabía de qué color era la esperanza y las ilusiones,. El rosa quedó solo en recuerdos de mis vestidos de niña, y me aleje de la gente para refugiarme toda de negro, sin príncipes de colores, sin nada más que un par de gatos dormidos a mis pies.


Él lo más cercano de la palabra amor.
El amor lo cura todo. Siempre.

A.M.

escrito a unos días, horas antes de terminar el 2013.

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