Alerta estoy de ser
sonrisa.
AnaMendoza

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lunes, diciembre 24, 2012

Promesa secreta de Bruja inadvertida





Si el camino fuera un espejismo y las barricadas de caramelo
seguro nada me sublevaría, las coartadas serian de papel vitando.
El corazón remendado… asimismo las emociones
la ilusión tendría un nombre divertido
le pondríamos un toque siniestro
a nuestros espacios separados.

La curiosidad sería un aliado y las confusiones no serían las mismas…
yo tocaría la puerta para dejarme de saltar por las ventanas…
con claves y tonadas, alusivos reinventando las palabras
los desayunos, los poemas, los postres y hasta la ducha mañanera
los café fríos olvidados sobre la mesa.

No terminaríamos nunca esta clandestinidad
seguro asumiría las mil formas de decir
“Te Amo”, los mil motivos para subrayarte sobre la espalda
y regalarme el placer de hacerte mío, mío, mío…
envolverte la nostalgia de besos y abrazos extendidos mientras te quiero.

Llenaría la memoria de sonrisas frescas
y el aguacero más torrencial seria la excusa perfecta
para hacernos el amor sin reservas, mientras la cordura cobije el silencio
en vez de extrañarnos ahora, vivamos con todo nuestro ser iluminado.

Retrocediendo al camino, pasaría a ser insuperablemente dócil
y toda de ti, vibrante descarga tus maniobras, toda para ti,
amándote esta noche sombría, provocándome remontar tus praderas
para confesarte descalza y sin estrellas, las mil y una más…
razones para amarte como te amo.

Me alejaría de la escoba, del GPS, de las ventanas,
dejaría a mi pobre gato en paz
renunciaría a ser una bruja profesional
y sería una gatita boca arriba sin más.
Todo para que creas………….
En esta risa de bruja que dice agite antes de usar.


las imágenes de este Post son propiedad de Manel Rebollo Portalo











Dicen que a través de las palabras
el dolor se hace más tangible
que podemos mirarlo como una criatura oscura, tanto más ajena a nosotros, cuando más cerca,si uno de estos granitos enferma,el resto del organismo enferma también
El dolor que no encuentra palabras para ser expresado
Es el más cruel
El más hondo
El más injusto

Pase mi vida amando a una mujer
que amaba a otro
que no la amaba a ella
si no a otra que no sabía si le correspondía...
Era un tiempo en el que aun podía mirar el futuro,con más  esperanza que miedo

Fragmento de la película
A los que aman.


Adicta a tu boca 
me olvido de la lluvia
Anita Mendoza

De Cortázar a El loco de la Pancarta


Argenis Jiménez es un tipo que se recorre Barquisimeto entero con una pancarta en la cabeza que dice REPRESION EN LOS PSIQUIATRICOS. Caza protestas y huelgas y va allí a apoyar a sus colegas gritando consignas y merodeando por las cercanías, de forma que los periodistas tomen de forma clara y concisa el mensaje en su pancarta en fotografías y reseñas. Argenis tiene por lo menos unos 15 años caminando la ciudad con su rectángulo de cartón en la cabeza, llevando su protesta pacífica y parsimoniosa a cualquiera que lo escuche. De Cortázar no podría decir nada que ya no se haya dicho.

Este contraste puede definir de manera muy básica la mezcla que existe en la obra de Ernesto Caldarelli.

La calle y la ciudad es una cantera inagotable para cierto tipo de escritores. Recuerdo que en casa de un amigo en común, con polarcita y escuchando “Here comes the sun” nos sentamos una noche hace par de años a impersonar canciones mutantes de James Brown y Lila Morillo. Ernesto Caldarelli, a quien me presentaron como “El Molusco” me dijo, entre cualquier azar etílico nocturno, que le quedaba una copia de “Fractal”, su libro. Cuando ofrecí comprársela, me dijo en burla que me la regalaba, que esa joda costaba tres bolos, que ni pal pasaje. De allí que leí, releí y me estudié las calles, personajes y encuentros, como una guía turística a ese Barquisimeto de papel.

De igual manera, en la ecuación también se encuentra entre cornetazos y humo de marlboro rojo, la melancolía, el amor y la añoranza:

Simulada, la noche en mis bolsillos tan llenos, tan vacíos.
Mis dedos van deslizándose hasta el fondo más hondo,
más profundo. Cerrando el puño creo, que no sólo billetes
y monedas quedan encerrados en mis dedos. Tal vez tu cabello
se deje colar, junto a un leve aroma que me traiga el
ruido de las avenidas en la madrugada.

Como último testimonio de este trabajo, dejo el deseo metafísico, la reverberancia de la epifanía fortuíta y existencial, esa que se manifiesta de pié, borracho/jalao/enchavao en cualquier reunión improvisada con Patelefante y Sentimiento Muerto, como canal y escenario general de la deconstrucción social juvenil Venezolana noventera:
Intento recordar en qué momento se dio el intercambio de las cosas, tal vez fue cuando yo estaba en el baño, o cuando fui a llenar mi vaso. Sólo sé que cuando volví ya todo estaba en otro punto. Todo había cambiado sin cambiar, pues las acciones y la música eran las mismas; al igual, las personas y el humo de los cigarrillos.

Desde hace algún tiempo conocía ese librito, que no costaba lo que cuesta un pasaje en rapidito de Cabudare a Barquisimeto. Consta de veintiún versiones diferentes de la existencia Venezolana, una dedicatoria (o repartidera de culpas, dependiendo de cómo se vea), prólogo y el manifiesto de un colectivo al que Ernesto perteneció para entonces. Acá un fragmento:

SNAPSHOT. Somos la discontinuidad de lo continuo, una manera de hacer escritura artística, que se busca en la simpleza de la cotidianidad, en la marca de su tiempo, en el golpe que todos los días recibe el individual íntimo de cada uno.

SNAPSHOT. Terrícolas humanos, que vamos al chat, que encendemos la televisión, que nos amamanta el sincretismo, que nos alimenta, el ser y el hacer urbano, con sus transculturizados nervios, con sus resistencias, con sus apóstoles carroñeros, con sus santificaciones cursis.

SNAPSHOT. Somos de miserias y contramiserias, escritura. Libres de culpa, globalizados sin complejos, hispanoamericanos, de esta parte de la aldea que inventó, con su nacimiento, a la postmodernidad.

“Fractal” es un homenaje de 69 páginas al grito, el disparo, los raspaos de granadina, los semáforos atestado de punkies y rudeboys malabaristas, la Vargas con Venezuela, los personajes bukowskianos de media noche, los botellazos catapultados desde el otro lado de la Libertador en época de elecciones, la repartición equitativa y brechtiana de la salsa y el rock desde Vulcano hasta Los Faroles y demás engranajes de esta ciudad –fácilmente extrapolable a cualquier otra en Venezuela- en la que todos somos cómplices de alguna historia imposible.

Puedes ver y leer los demás trabajos de Ernesto en su blog, al igual que descargar FRACTAL.

SOBRE EL AUTOR
Juan Miguel Rojas (Barquisimeto, estado Lara, Venezuela)
1986. Músico, estudiante de Ing. Química, docente y escritor. Director y músico del colectivo audiovisual Tan Frío el Verano. Algunos de sus poemas han sido publicados en la revistas Pez de plata, Letralia: Tierra de letras, El Caracol de Espuma y en diversos panfletos electrónicos.
Twitter: @Hwangcho

@FRACTITUS

EN EL CUARTO PISO, APARTAMENTO 11



Primer poemario de esta autora barquisimetana, cuyas imágenes y atrevimiento lo sitúa en un espacio diferencial dentro de la nueva literatura venezolana.

Pero la idea, de que al abrir la segunda gaveta, voraces vaginas saldrán de entre tus secretas cosas a morder mi mano, no acaba de convencerme”.


Kelly Pacheco nos honra con esta publicación que incrementa el reservorio poético del Estado Lara y el país, dando muestra de su fertilidad y sobre todo, de ese punto de ebullición que hoy día vivimos al calor de una revolución cultural que incentiva el pensamiento crítico y creativo.

Desde el Sistema Nacional de Imprentas, capítulo Lara, reafirmamos nuestro compromiso con los autores de la región e invitamos participar en esta contundente movida literaria.

El lado oscuro del corazón


Hay películas que, sin ser el tipo de cine que acostumbro a ver, me atrapan, me enamoran. El lado oscuro del corazón es una de esas películas.

Quizá por frases como:"Un Bolero es más importante para la humanidad que La Marsellesa, La Internacional y esos tipos de música". El Protagonista, Oliverio, es un poeta en busca del amor, de la mujer que le haga volar mientras hacen el amor. Huye de convencionalismos. Prefiere recitar poemas en los semáforos a los conductores a cambio de unas monedas. Conversa con la muerte, representada por Nacha Guevara:
Oliverio: No necesito que me busques trabajo, estoy bien así, soy poeta
La Muerte: ¿Qué oficio es ser poeta? ¿Dónde pone aquí:
“Se busca poeta, buena remuneración?."
Amar libremente es una utopía que todos hemos querido alcanzar alguna vez en nuestra vida. Pero el amor no siempre es correspondido y eso duele. El amor forma parte de la vida y la vida es un continuo aprender. La vida es caer y volver a levantarse.
Todo esto es "El lado oscuro del corazón" o, al menos, así es como yo he sentido esta película. Lo más bonito de todo es que se nos cuenta a través de la poesía de Benedetti y de los Boleros que consiguieron llegar a iluminar el lado oscuro de mi corazón.

EL LADO OSCURO




"Ana me partió el corazón, pero al herirlo lo creó. 
Nunca lo entenderías,
 mi pobre Ana, 
mi querida Ana. 
Nunca hubiera podido pagarte lo que hiciste en mí:
 iluminaste el lado oscuro de mi corazón.
 ¿Por qué decidiste permanecer pobre, 
dejándome a mí tan rico?"

Es una película argentina, de producción argentino canadiense, estrenada el 21 de mayo de 1992. Oliverio, un poeta bohemio, recorre Buenos Aires con sus amigos, acosado por la muerte, buscando a una mujer capaz de "volar".
Los textos de Mario Benedetti, Juan Gelman y Oliverio Girondo, intercalados con gusto, lo hacen un film esencial, interesante, intenso y liberador. En el transcurso de la película, la poesía se ve entremezclada con los lugares más espesos de la cotidianidad artística argentina y uruguaya. Desde el asado, hasta los maltrechos bares de Buenos Aires y Montevideo. Entrelazada en ocasiones con la ficción, solamente para poder mostrar de mejor manera el pensar del personaje central.
La historia se desarrolla en las idas y vueltas de Oliverio, a través de su mundo, en el cual, cambiar alimento por poesía, o pedir en verso monedas por las esquinas de la calle, ver a Mario Benedetti recitando sus poemas en Alemán, ver esculturas genésicas, hablar con vacas, y conversar con la muerte, parecen ser parte de un día cualquiera en la vida de un poeta.