Alerta estoy de ser
sonrisa.
AnaMendoza

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lunes, diciembre 24, 2012


Adicta a tu boca 
me olvido de la lluvia
Anita Mendoza

De Cortázar a El loco de la Pancarta


Argenis Jiménez es un tipo que se recorre Barquisimeto entero con una pancarta en la cabeza que dice REPRESION EN LOS PSIQUIATRICOS. Caza protestas y huelgas y va allí a apoyar a sus colegas gritando consignas y merodeando por las cercanías, de forma que los periodistas tomen de forma clara y concisa el mensaje en su pancarta en fotografías y reseñas. Argenis tiene por lo menos unos 15 años caminando la ciudad con su rectángulo de cartón en la cabeza, llevando su protesta pacífica y parsimoniosa a cualquiera que lo escuche. De Cortázar no podría decir nada que ya no se haya dicho.

Este contraste puede definir de manera muy básica la mezcla que existe en la obra de Ernesto Caldarelli.

La calle y la ciudad es una cantera inagotable para cierto tipo de escritores. Recuerdo que en casa de un amigo en común, con polarcita y escuchando “Here comes the sun” nos sentamos una noche hace par de años a impersonar canciones mutantes de James Brown y Lila Morillo. Ernesto Caldarelli, a quien me presentaron como “El Molusco” me dijo, entre cualquier azar etílico nocturno, que le quedaba una copia de “Fractal”, su libro. Cuando ofrecí comprársela, me dijo en burla que me la regalaba, que esa joda costaba tres bolos, que ni pal pasaje. De allí que leí, releí y me estudié las calles, personajes y encuentros, como una guía turística a ese Barquisimeto de papel.

De igual manera, en la ecuación también se encuentra entre cornetazos y humo de marlboro rojo, la melancolía, el amor y la añoranza:

Simulada, la noche en mis bolsillos tan llenos, tan vacíos.
Mis dedos van deslizándose hasta el fondo más hondo,
más profundo. Cerrando el puño creo, que no sólo billetes
y monedas quedan encerrados en mis dedos. Tal vez tu cabello
se deje colar, junto a un leve aroma que me traiga el
ruido de las avenidas en la madrugada.

Como último testimonio de este trabajo, dejo el deseo metafísico, la reverberancia de la epifanía fortuíta y existencial, esa que se manifiesta de pié, borracho/jalao/enchavao en cualquier reunión improvisada con Patelefante y Sentimiento Muerto, como canal y escenario general de la deconstrucción social juvenil Venezolana noventera:
Intento recordar en qué momento se dio el intercambio de las cosas, tal vez fue cuando yo estaba en el baño, o cuando fui a llenar mi vaso. Sólo sé que cuando volví ya todo estaba en otro punto. Todo había cambiado sin cambiar, pues las acciones y la música eran las mismas; al igual, las personas y el humo de los cigarrillos.

Desde hace algún tiempo conocía ese librito, que no costaba lo que cuesta un pasaje en rapidito de Cabudare a Barquisimeto. Consta de veintiún versiones diferentes de la existencia Venezolana, una dedicatoria (o repartidera de culpas, dependiendo de cómo se vea), prólogo y el manifiesto de un colectivo al que Ernesto perteneció para entonces. Acá un fragmento:

SNAPSHOT. Somos la discontinuidad de lo continuo, una manera de hacer escritura artística, que se busca en la simpleza de la cotidianidad, en la marca de su tiempo, en el golpe que todos los días recibe el individual íntimo de cada uno.

SNAPSHOT. Terrícolas humanos, que vamos al chat, que encendemos la televisión, que nos amamanta el sincretismo, que nos alimenta, el ser y el hacer urbano, con sus transculturizados nervios, con sus resistencias, con sus apóstoles carroñeros, con sus santificaciones cursis.

SNAPSHOT. Somos de miserias y contramiserias, escritura. Libres de culpa, globalizados sin complejos, hispanoamericanos, de esta parte de la aldea que inventó, con su nacimiento, a la postmodernidad.

“Fractal” es un homenaje de 69 páginas al grito, el disparo, los raspaos de granadina, los semáforos atestado de punkies y rudeboys malabaristas, la Vargas con Venezuela, los personajes bukowskianos de media noche, los botellazos catapultados desde el otro lado de la Libertador en época de elecciones, la repartición equitativa y brechtiana de la salsa y el rock desde Vulcano hasta Los Faroles y demás engranajes de esta ciudad –fácilmente extrapolable a cualquier otra en Venezuela- en la que todos somos cómplices de alguna historia imposible.

Puedes ver y leer los demás trabajos de Ernesto en su blog, al igual que descargar FRACTAL.

SOBRE EL AUTOR
Juan Miguel Rojas (Barquisimeto, estado Lara, Venezuela)
1986. Músico, estudiante de Ing. Química, docente y escritor. Director y músico del colectivo audiovisual Tan Frío el Verano. Algunos de sus poemas han sido publicados en la revistas Pez de plata, Letralia: Tierra de letras, El Caracol de Espuma y en diversos panfletos electrónicos.
Twitter: @Hwangcho

@FRACTITUS

EN EL CUARTO PISO, APARTAMENTO 11



Primer poemario de esta autora barquisimetana, cuyas imágenes y atrevimiento lo sitúa en un espacio diferencial dentro de la nueva literatura venezolana.

Pero la idea, de que al abrir la segunda gaveta, voraces vaginas saldrán de entre tus secretas cosas a morder mi mano, no acaba de convencerme”.


Kelly Pacheco nos honra con esta publicación que incrementa el reservorio poético del Estado Lara y el país, dando muestra de su fertilidad y sobre todo, de ese punto de ebullición que hoy día vivimos al calor de una revolución cultural que incentiva el pensamiento crítico y creativo.

Desde el Sistema Nacional de Imprentas, capítulo Lara, reafirmamos nuestro compromiso con los autores de la región e invitamos participar en esta contundente movida literaria.

El lado oscuro del corazón


Hay películas que, sin ser el tipo de cine que acostumbro a ver, me atrapan, me enamoran. El lado oscuro del corazón es una de esas películas.

Quizá por frases como:"Un Bolero es más importante para la humanidad que La Marsellesa, La Internacional y esos tipos de música". El Protagonista, Oliverio, es un poeta en busca del amor, de la mujer que le haga volar mientras hacen el amor. Huye de convencionalismos. Prefiere recitar poemas en los semáforos a los conductores a cambio de unas monedas. Conversa con la muerte, representada por Nacha Guevara:
Oliverio: No necesito que me busques trabajo, estoy bien así, soy poeta
La Muerte: ¿Qué oficio es ser poeta? ¿Dónde pone aquí:
“Se busca poeta, buena remuneración?."
Amar libremente es una utopía que todos hemos querido alcanzar alguna vez en nuestra vida. Pero el amor no siempre es correspondido y eso duele. El amor forma parte de la vida y la vida es un continuo aprender. La vida es caer y volver a levantarse.
Todo esto es "El lado oscuro del corazón" o, al menos, así es como yo he sentido esta película. Lo más bonito de todo es que se nos cuenta a través de la poesía de Benedetti y de los Boleros que consiguieron llegar a iluminar el lado oscuro de mi corazón.

EL LADO OSCURO




"Ana me partió el corazón, pero al herirlo lo creó. 
Nunca lo entenderías,
 mi pobre Ana, 
mi querida Ana. 
Nunca hubiera podido pagarte lo que hiciste en mí:
 iluminaste el lado oscuro de mi corazón.
 ¿Por qué decidiste permanecer pobre, 
dejándome a mí tan rico?"

Es una película argentina, de producción argentino canadiense, estrenada el 21 de mayo de 1992. Oliverio, un poeta bohemio, recorre Buenos Aires con sus amigos, acosado por la muerte, buscando a una mujer capaz de "volar".
Los textos de Mario Benedetti, Juan Gelman y Oliverio Girondo, intercalados con gusto, lo hacen un film esencial, interesante, intenso y liberador. En el transcurso de la película, la poesía se ve entremezclada con los lugares más espesos de la cotidianidad artística argentina y uruguaya. Desde el asado, hasta los maltrechos bares de Buenos Aires y Montevideo. Entrelazada en ocasiones con la ficción, solamente para poder mostrar de mejor manera el pensar del personaje central.
La historia se desarrolla en las idas y vueltas de Oliverio, a través de su mundo, en el cual, cambiar alimento por poesía, o pedir en verso monedas por las esquinas de la calle, ver a Mario Benedetti recitando sus poemas en Alemán, ver esculturas genésicas, hablar con vacas, y conversar con la muerte, parecen ser parte de un día cualquiera en la vida de un poeta.

SABES VOLAR





¿Cómo amar sin poseer?
¿Cómo dejar que te quieran sin que te falte el aire? Amar es un pretexto para adueñarse del otro,
para volverlo tu esclavo,
para transformar su vida en tu vida.
¿Cómo amar sin pedir nada a cambio,
sin necesitar nada a cambio?

EL LADO OSCURO DEL CORAZÓN, UNA POESÍA VISUAL


"La pelota que arrojé cuando jugaba en el parque aún no ha tocado el suelo". Esta frase fue creada por el poeta británico Dylan Thomas, una de las figuras que reverdeció la literatura inglesa de la primera mitad del siglo XX. Es precisamente con esta frase que comienza una de las películas que siempre agradeceré haber conseguido en la vida: "El Lado Oscuro del Corazón".

Escrita y dirigida por Eliseo Subiela, "El Lado Oscuro del Corazón" engrana un fantástico guión que gira en torno a la imposibilidad de amar de un poeta, Oliverio, magistralmente interpretado por Darío Grandinetti, quien es constantemente atormentado por la muerte, de la que logra burlarse con un sarcasmo excepcional.

Oliverio sufrirá durante todo el filme buscando a "la que vuela", metáfora visual utilizada para representar esa sensación que una vez probada, siempre se querrá sentir nuevamente: el amor. Oliverio conseguirá su tormento y su salvación en los brazos de Ana, una prostituta que disfruta de los poemas de Benedetti y trabaja en el bar "Sefiní", interpretada por la actriz Sandra Ballesteros
.
La película fue estrenada en 1992 y existe una segunda parte, que fue presentada en el 2002, mostrando los efectos reales de 10 años en sus protagonistas. En el presente trabajo haremos referencia principalmente a la primera parte, sin embargo, el mensaje que el director desea transmitir se completa con las dos películas, como un círculo que se cierra.

Es imposible no destacar la calidad de la fotografía de esta producción argentino canadiense, pues durante sus 127 minutos se podrán observar hermosas imágenes tratadas con la delicadeza de un verdadero artista.

Asimismo, el guión fusiona en los diálogos algunos de los poemas más representativos de la literatura latinoamericana, enriquecidos por una gran cantidad de metáforas visuales, que surgen como resultado al fusionarse un verdadero poema visual.

Poesía

"Me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportar una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar pierden el tiempo conmigo"

Son estas las palabras que Oliverio pronuncia en los primeros segundos de "El Lado Oscuro del Corazón", y se extraen del poema "1", escrito por Oliverio Girondo, poeta argentino nacido en Buenos Aires en 1891. Asimismo, durante la película se podrán escuchar poemas de Mario Benedetti, como "No te salves" o "Táctica y estrategia" magistralmente recitados por el poeta de la historia.

Juan Gelmán también tiene su lugar en la película, estos tres poetas hacen de la película toda una poesía, a lo cual se suma la musicalización de la misma, realizada por Osvaldo Montes. María Marta Serra Lima con el Trío Los Panchos y la canción "Algo Contigo" y una serie de melodías compuestas por el propio Oswaldo Montes componen los sonidos de la película.

Personajes

Cabe destacar igualmente el origen de algunos de los personajes del largometraje. Por ejemplo, Oliverio quien es el protagonista no es más que Horacio Oliveira, personaje principal de Rayuela, la novela más trascendental de Julio Cortázar. De esta misma historia surge La Muerte, uno de los personajes más pintorescos de la película y quien es una adaptación de La Maga de Rayuela.

Por otro lado, es importante mencionar que el poeta uruguayo Mario Benedetti actúa como extra de la película, interpretando a un marinero que lucha por ganarse el amor de una prostituta, recitándole poemas en un idioma que para ella resulta incomprensible.


Sinopsis

Oliverio, un poeta bohemio, recorre Buenos Aires con sus amigos, acosado por la muerte, buscando a una mujer capaz de "volar". Los textos de Benedetti, Juan Gelman y Oliverio Girondo, intercalados con gusto, lo hacen un filme interesante, intenso y liberador. En el transcurso de la película, la poesía se ve entremezclada con los lugares más espesos de la cotidianeidad artística argentina y uruguaya. Desde el asado, hasta los maltrechos bares Buenos Aires y Montevideo
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