"La
pelota que arrojé cuando jugaba en el parque aún no ha tocado el suelo".
Esta frase fue creada por el poeta británico Dylan Thomas, una de las figuras
que reverdeció la literatura inglesa de la primera mitad del siglo XX. Es
precisamente con esta frase que comienza una de las películas que siempre
agradeceré haber conseguido en la vida: "El Lado Oscuro del Corazón".
Escrita y dirigida por Eliseo Subiela, "El Lado Oscuro del Corazón"
engrana un fantástico guión que gira en torno a la imposibilidad de amar de un
poeta, Oliverio, magistralmente interpretado por Darío Grandinetti, quien es
constantemente atormentado por la muerte, de la que logra burlarse con un
sarcasmo excepcional.
Oliverio sufrirá durante todo el filme buscando a "la que vuela",
metáfora visual utilizada para representar esa sensación que una vez probada,
siempre se querrá sentir nuevamente: el amor. Oliverio conseguirá su tormento y
su salvación en los brazos de Ana, una prostituta que disfruta de los poemas de
Benedetti y trabaja en el bar "Sefiní", interpretada por la actriz
Sandra Ballesteros
.
La película fue estrenada en 1992 y existe una segunda parte, que fue
presentada en el 2002, mostrando los efectos reales de 10 años en sus
protagonistas. En el presente trabajo haremos referencia principalmente a la
primera parte, sin embargo, el mensaje que el director desea transmitir se
completa con las dos películas, como un círculo que se cierra.
Es imposible no destacar la calidad de la fotografía de esta producción
argentino canadiense, pues durante sus 127 minutos se podrán observar hermosas
imágenes tratadas con la delicadeza de un verdadero artista.
Asimismo, el guión fusiona en los diálogos algunos de los poemas más
representativos de la literatura latinoamericana, enriquecidos por una gran
cantidad de metáforas visuales, que surgen como resultado al fusionarse un
verdadero poema visual.
Poesía
"Me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como
pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia
igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un
aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportar una nariz que sacaría
el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible-
no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar
pierden el tiempo conmigo"
Son estas las palabras que Oliverio pronuncia en los primeros segundos de
"El Lado Oscuro del Corazón", y se extraen del poema "1",
escrito por Oliverio Girondo, poeta argentino nacido en Buenos Aires en 1891.
Asimismo, durante la película se podrán escuchar poemas de Mario Benedetti,
como "No te salves" o "Táctica y estrategia" magistralmente
recitados por el poeta de la historia.
Juan Gelmán también tiene su lugar en la película, estos tres poetas hacen de
la película toda una poesía, a lo cual se suma la musicalización de la misma,
realizada por Osvaldo Montes. María Marta Serra Lima con el Trío Los Panchos y
la canción "Algo Contigo" y una serie de melodías compuestas por el
propio Oswaldo Montes componen los sonidos de la película.
Personajes
Cabe destacar igualmente el origen de algunos de los personajes del
largometraje. Por ejemplo, Oliverio quien es el protagonista no es más que
Horacio Oliveira, personaje principal de Rayuela, la novela más trascendental
de Julio Cortázar. De esta misma historia surge La Muerte, uno de los
personajes más pintorescos de la película y quien es una adaptación de La Maga
de Rayuela.
Por otro lado, es importante mencionar que el poeta uruguayo Mario Benedetti
actúa como extra de la película, interpretando a un marinero que lucha por
ganarse el amor de una prostituta, recitándole poemas en un idioma que para
ella resulta incomprensible.
Sinopsis
Oliverio, un poeta bohemio, recorre Buenos Aires con sus amigos, acosado por la
muerte, buscando a una mujer capaz de "volar". Los textos de
Benedetti, Juan Gelman y Oliverio Girondo, intercalados con gusto, lo hacen un
filme interesante, intenso y liberador. En el transcurso de la película, la
poesía se ve entremezclada con los lugares más espesos de la cotidianeidad artística
argentina y uruguaya. Desde el asado, hasta los maltrechos bares Buenos Aires y
Montevideo.