Un amor indeciso se ha acercado a mi puerta...

Y no pasa; y se queda frente a la puerta abierta.

yo le digo al amor:

- ¿Qué te trae a mi casa?

Y el amor no responde, no saluda, no pasa...

es un amor pequeño que perdió su camino:

Venía ya la noche... Y con la noche vino.


¡Qué amor tan pequeñito para andar con la sombra!...

¿Qué palabra no dice, qué nombre no me nombra?.

Y no sabe morir ni vivir: Y no sabe que el mañana es tan solo el hoy muerto...


El cadáver futuro de este hoy claro, de esta hora cierta...

Un amor indeciso se ha dormido a mi puerta...

Al mago de las puertas!

Ana Mendoza

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miércoles, enero 25, 2017

Christian Schloe










Por el humo rojo a la distancia
olíamos el amor quemarse
rogábamos fueran otros cuerpos
totalmente calcinados a besos
rugían sus bocas encendidas, perdidas,
alimentándose de pasiones y fuego
Inimaginable el estado de sus almas,
Tragaban saliva por exceso de gula.

Otra cosa eran los gritos desde lejos a dúo
fatigados para nada en este encuentro.





Asilados con único refugio el otro

heridos por dentro, sangraban pasión,
espirales corto punzantes, deliciosas
asolados entre sí, nada se perdonaban
reían dos locos a veces uno, a veces todos
tenían todo para ser felices incendiándose.



Como él dice: "Cualquier cosa puede suceder en un mundo que contiene tanta belleza."

Combina pintura, ilustración, fotografía y edición digital para crear un Universo onírico, surrealista, repleto de simbología. Un Universo propio que quiere traspasar al espectador . Una pista sobre su simbolismo: Schloe trabaja sobre lienzos desgastados, como queriendo eludir el tiempo.

Ahora, el talentoso austríaco ha lanzado una serie de cojines, cubre-camas, fundas para móviles y hasta cortinas de ducha :  Ilustración surrealista para objetos cotidianos, porque como él mismo dice “cualquier cosa puede suceder en un mundo que contiene tanta belleza.”


Es un mundo de fábula. Más que un pintor, Christian Schleo es un contador de historias. Heredero por igual de Magritte y Andersen, cada obra de Christian Schleo se transforma en un  cuento y toda su pintura es otro mundo. Un mundo de cuento de hadas, donde suceden cosas bellas y cosas terribles, donde una muchacha con el corazón herido por una flecha se deshace en un sangriento otoño, donde otras abren su pecho y escapan pájaros o mariposas. Más que un pintor surrealista, Christian Schleo es un poeta.





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