Un amor indeciso se ha acercado a mi puerta...

Y no pasa; y se queda frente a la puerta abierta.

yo le digo al amor:

- ¿Qué te trae a mi casa?

Y el amor no responde, no saluda, no pasa...

es un amor pequeño que perdió su camino:

Venía ya la noche... Y con la noche vino.


¡Qué amor tan pequeñito para andar con la sombra!...

¿Qué palabra no dice, qué nombre no me nombra?.

Y no sabe morir ni vivir: Y no sabe que el mañana es tan solo el hoy muerto...


El cadáver futuro de este hoy claro, de esta hora cierta...

Un amor indeciso se ha dormido a mi puerta...

Al mago de las puertas!

Ana Mendoza

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martes, diciembre 23, 2014

Bitácoras Luz

I
Espalda Sur

...en el lugar
donde las horas
marcan con agujas
sobre la piel
acupuntura el tiempo
sordo de ojos
leyenda que retumba
piedras de proa.

A veces me siento triste
y otras veces
también.

y cuando seducen
los volcanes,
áridos de tantas luz,
yo me vuelvo
fuego y magma,
contra la muerte,
me apego,
resisto,
los arboles de ramas
conscientes me sujetan
no escapo, solo vuelo.

en el aire sin ningún final,
me quedo como flotando,
no hay islas,
no vida,
no tierra,
solo espacio,
viciado de clara luz
de estrellas.

II
Duelo de burbujas

...agua, agua, agua a la vista,
me sumerjo en los azules
profundidades del pensamiento,
izquierda descalza
va colmada
de una calma tenaz.

Sucumbe,
té de limón,
ya no hueles a flores
comienza a cambiar
de brillante a una palidez
de catacumbas
que mueren
en sombras y rincones
me cruzo la cordillera,
los andes se alzan
y sobre salen,
Elevándose con tu nombre
el pensamiento traiciona
y te repites
segundo a segundo,
saturado de ojos.

con esporas
magas de carmín,
viene un beso y sobresalto, 
me inquieta la insistencia desde el alma,
cuando te miro así
desde mi, muy adentro.

en una paz de locura,
esquivarte, sublime devoción
como en un rito
de otras vidas
corro, fugaz
a donde me veas
y me alcances
para que no
te vayas jamas.

no luna, no temas
solo soy yo
marcando la espalda,
te miro de sencilla sonrisa,
ojos oscuros
que se quedan
por siempre.

III
El roce letal

y viene un estallido de chispas,
los trazos vivos
de la ternura de pechos,
la noche aparece de pronto,
y queriendo escapar de los arboles,
duerme la lluvia en las hojas, 
y escribo para ser.

en los instantes que quiero
retenerte en la cerca de morena tez,
esos instantes que son el boceto
y vienen como péndulos
a marcar el tic tac,
corazón alerta al miedo, 
presiente la llegada impaciente...

Ana Mendoza.



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