Un amor indeciso se ha acercado a mi puerta...

Y no pasa; y se queda frente a la puerta abierta.

yo le digo al amor:

- ¿Qué te trae a mi casa?

Y el amor no responde, no saluda, no pasa...

es un amor pequeño que perdió su camino:

Venía ya la noche... Y con la noche vino.


¡Qué amor tan pequeñito para andar con la sombra!...

¿Qué palabra no dice, qué nombre no me nombra?.

Y no sabe morir ni vivir: Y no sabe que el mañana es tan solo el hoy muerto...


El cadáver futuro de este hoy claro, de esta hora cierta...

Un amor indeciso se ha dormido a mi puerta...

Al mago de las puertas!

Ana Mendoza

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lunes, mayo 07, 2012

Lydda Franco Farias Selección y estudio de Pedro Cuartín



En posición de oscuridad

La poesía podría percibirse como un compendio exhaustivo de los ascensos y caídas, mas ultimas que los primeros, del ser humano inherente, por tratarse de una convivencia virtualmente mutua, a los latidos fitomorficos y zoomórficos de la naturaleza destellante y apocada.

Una poesía donde la razón esclarece la irreverencia, y la transparencia incita la valentía y la ironía

La duda que  pervive en la entrañas de la palabra precisa, desemboca en la sugerencia, en la elipsis en la transmisión fragmentaria de las visiones perceptibles por huidizas, permanentes por obstinadamente fugitivas. La duda palpitante en el corazón de la incertidumbre le proporciona mayor fuerza a la lucidez, porque esta última se corresponde con el conflicto, certeramente construido, de la palabra poética perseguida por la muerte, por la finitud imantadora.

Escribir un poema, desde el forceje irruptor de Lydda Franco Farias, es encontrarse con la vida, con la manera más contradictoria de percibir, desde la transparencia el rescoldo de las cosas, el margen invisible de los latidos la resonancia callada del contraste dispuesto a ocupar el lugar de aletheia, de desocultamiento decidido a mostrar solo una parte de su ampulosidad, solo una huella de su respiración de su ritmo comedido e inmesurable.

La caída, la lucidez, con alguna variable indicada as adelante, y el tiempo a tratos sustituido por el espacio, son los motivos poeticos de Lydda Franco Farias.

Escribir poesía es igualmente, concentar en términos de disonancia, las visiones envolventes de las huellas humanas, sin tener en cuenta para el caso de un comentario pretendidamente valido, los estereotipos, los prejuicios reductores del análisis convincente. A sí, por ejemplo percibir la poesía de Lydda Franco Farias desde su única y exclusiva adscripción al comunismo es, en el fondo, no saber leerla.

Si el lector, por razones de azar, acude a  una casita de San Jacinto en Maracaibo, pagada de libros, con una ordenación entrópica, se topará con una poetisa entre indígena y africana , colindante con el inmensurable destello de la reflexión  tejido en una nube contra el cigarrillo, con las visiones de Vallejo y Kafka  y a quien corresponden estos versos : “ yo y mi manía de amontonar periódicos/ de recortar  artículos de prensa/ de llegar atrasada a la noticia/ a la historia/ atrasada/ tal como corresponde al país de liliput/ a mi estatura/ a mi/ que sincronizo/ con el atraso/ con mi estatura…..”

El mira tibiamente
y yo lo amo sin consideración
pero el es su libertad
el dice amor y yo le sigo
cazadores nocturnos
nos dispersan
el es en la lluvia
                                   en la montaña
cielo despejado
balcón de todos
sus ojos me siguen
desde un lugar cualquiera
yo lo amo.

Los amantes precisan largas vueltas
y nada es comparable a este final sin trampas
y nada se parece a tu cuerpo y al mío
me refiero a los muslos fosforescentes
no a la piel sedosa y repetida
no estamos dentro ni fuera y es falso
que desprendo de tu voracidad
mis latidos bajan cautelosamente
para que no sepas que voy   que siempre voy
ya puedes descubrirme y patinar en el aire rígido
cuando abra los ojos y desvíes el aliento
cuando vengas a podarme la simpleza
esta rara condición
habré consumado la indisciplina.


Mientras dormía me crecieron alas
al principio ni yo misma lo creí
hice cálculos sobra las ventajas y desventajas
de este suceso inesperado decidí ensayar  un vuelo corto
tropecé contra los vidrios de las ventanas no me di por vencida
llegue a libélula
fui uno que otro pájaro
ave de rapiña
mi ambición no tuvo fronteras
fui escavando jerarquías hasta agotarlas todas
ahora soy un ángel
y me aburro

eres el epicentro
el ruido y el ritmo del mar
la vegetación que me despierta 

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