Alerta estoy de ser
sonrisa.
AnaMendoza

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miércoles, diciembre 04, 2013


Me pregunto si te ha tocado el amor? la ternura, el purpura, la claridad,. y relegas el miedo y lo cambias todo, todo lo que creíste querer. Desafiar sin destino, y sin plan, sin a, b. c, sin alas, vuelas 1,2,3,4,5------- 
"cuenta conmigo" decía Benedetti.

Los corazones que dibujas tan azules sobre la piel como si el amor, necesitará momentos. Ni tardes, ni noches, ni mañanas para dormir...
´´

A.M.

martes, diciembre 03, 2013

...del rojo al Mantra


fugaz brillo
perros negros
lunares aullidos
puntos verticales
descienden
desde las caderas
vierto vino en boca amarga
árido de besos
dolor de los ausentes

respiro la tierra en polvo
toz seca, dame tu elixir!
sudor de sol
contrae la respiración
contienen los poros
fría arcilla negra
calma las llagas de labios
del amor besado
alma que se detiene
total claridad esta paz

digiero el magma de tu beso purpura
hinchado de besos de cianuro
vino y luna, sola, negra
negro el cielo
pedestre hábito
cubiertos de cielo
cielo roto derrama tu leche
creando océanos blancos
profundos donde nado
submarino

por el cauce
de tu espalda bajo
emanando
el misterio que se teje
el mar salino
incienso de flor viva
colmado de espuma
olea golpeando
arrecifes y piedras




azoto mi cabeza
roca fría
que salgan diamantes en flor
libélulas libres
…descansa
en la llanura inmensa
de la tarde acuestas
en hielo respiro
agua de tu mar
salmuera profunda
de corrientes negras


malditas multitudes
perros sin rostro
gente sin nombre
murmullos
el nocturno vuelo
de las miradas pálidas



escupe tu dulce agua bendita
quiero beber

paciencia dedos...
dibújame desnuda
sobre mi esqueleto

desnudos ambos
fuego y hielo
vapor y cenizas
fuego sobre hielo
fuego sobre hielo...
grito y giro

respiro
respiro...
sobre el tablero
cuadriculado
de negros y blancos

besa mi anárquica lengua
la arranco para beber
sangre oxidada
rojo y negro. negro y blanco
todo gira y grita
grita y gira



verticalmente
cruzas de largo
como si fuera invisible
muerde mis letras
come palabras
bebe oraciones
digiere mis párrafos
escucha
corre
silencio

repto y sobrelimito
desliz sobre piel
toda entera recorro
muslos…
tórrido perfume
beso plisado
danza del fuego
azul el centro



llamarada lucernaria
pálida como la melancolía...
pájaro que vuela
transgresor
quebranta espacios
plumaje
que toca y raspa
extinto paisaje
de ciertas nubes

muta el granito en flor
carne en polvo
noche en sexo
ardo frio
en sudor canela
fuego bébeme
luz que emanas
tras mi sombra

de ti toda
una sola
confundida
oscura
noche de dos
instinto espumante
ríos de entrañas
gota a gota
hasta tus pies
la tierra grita mas
se abre verde
y estos sonidos
que no son de piano
gritan por las ventanas
estallan al  abismo
donde yace tierra 

Autores: Ana Mendoza y Jorge Martínez 



La Poesía


(Fragmento de una conferencia leída en el Ateneo de Madrid, el año 1921 )

Aparte de la significación gramatical del lenguaje, hay otra, una significación mágica, que es la única que nos interesa. Uno es el lenguaje objetivo que sirve para nombrar las cosas del mundo sin sacarlas fuera de su calidad de inventario; el otro rompe esa norma convencional y en él las palabras pierden su representación estricta para adquirir otra más profunda y como rodeada de un aura luminosa que debe elevar al lector del plano habitual y envolverlo en una atmósfera encantada.

   En todas las cosas hay una palabra interna, una palabra latente y que está debajo de la palabra que las designa. Esa es la palabra que debe descubrir el poeta.
   La poesía es el vocablo virgen de todo prejuicio; el verbo creado y creador, la palabra recién nacida. Ella se desarrolla en el alba primera del mundo. Su precisión no consiste en denominar las cosas, sino en no alejarse del alba.
   Su vocabulario es infinito porque ella no cree en la certeza de todas sus posibles combinaciones. Y su rol es convertir las probabilidades en certeza. Su valor está marcado por la distancia que va de lo que vemos a lo que imaginamos. Para ella no hay pasado ni futuro.

   El poeta crea fuera del mundo que existe el que debiera existir. Yo tengo derecho a querer ver una flor que anda o un rebaño de ovejas atravesando el arco iris, y el que quiera negarme este derecho o limitar el campo de mis visiones debe ser considerado un simple inepto.

   El poeta hace cambiar de vida a las cosas de la Naturaleza, saca con su red todo aquello que se mueve en el caos de lo innombrado, tiende hilos eléctricos entre las palabras y alumbra de repente rincones desconocidos, y todo ese mundo estalla en fantasmas inesperados.

   El valor del lenguaje de la poesía está en razón directa de su alejamiento del lenguaje que se habla. Esto es lo que el vulgo no puede comprender porque no quiere aceptar que el poeta trate de expresar sólo lo inexpresable. Lo otro queda para los vecinos de la ciudad. El lector corriente no se da cuenta de que el mundo rebasa fuera del valor de las palabras, que queda siempre un más allá de la vista humana, un campo inmenso lejos de las fórmulas del tráfico diario.

  
La Poesía es un desafío a la Razón, el único desafío que la razón puede aceptar, pues una crea su realidad en el mundo que ES y la otra en el que ESTÁ SIENDO.

   La Poesía está antes del principio del hombre y después del fin del hombre. Ella es el lenguaje del Paraíso y el lenguaje del Juicio Final, ella ordeña las ubres de la eternidad, ella es intangible como el tabú del cielo.

   La Poesía es el lenguaje de la Creación. Por eso sólo los que llevan el recuerdo de aquel tiempo, sólo los que no han olvidado los vagidos del parto universal ni los acentos del mundo en su formación, son poetas. Las células del poeta están amasadas en el primer dolor y guardan el ritmo del primer espasmo. En la garganta del poeta el universo busca su voz, una voz inmortal.

   El poeta representa el drama angustioso que se realiza entre el mundo y el cerebro humano, entre el mundo y su representación. El que no haya sentido el drama que se juega entre la cosa y la palabra, no podrá comprenderme.
   El poeta conoce el eco de los llamados de las cosas a las palabras, ve los lazos sutiles que se tienden las cosas entre sí, oye las voces secretas que se lanzan unas a otras palabras separadas por distancias inconmensurables. Hace darse la mano a vocablos enemigos desde el principio del mundo, los agrupa y los obliga a marchar en su rebaño por rebeldes que sean, descubre las alusiones más misteriosas del verbo y las condensa en un plano superior, las entreteje en su discurso, en donde lo arbitrario pasa a tomar un rol encantatorio. Allí todo cobra nueva fuerza y así puede penetrar en la carne y dar fiebre al alma. Allí coge ese temblor ardiente de la palabra interna que abre el cerebro del lector y le da alas y lo transporta a un plano superior, lo eleva de rango. Entonces se apoderan del alma la fascinación misteriosa y la tremenda majestad.
   Las palabras tienen un genio recóndito, un pasado mágico que sólo el poeta sabe descubrir, porque él siempre vuelve a la fuente.

   El lenguaje se convierte en un ceremonial de conjuro y se presenta en la luminosidad de su desnudez inicial ajena a todo vestuario convencional fijado de antemano.
   Toda poesía válida tiende al último límite de la imaginación. Y no sólo de la imaginación, sino del espíritu mismo, porque la poesía no es otra cosa que el último horizonte, que es, a su vez, la arista en donde los extremos se tocan, en donde no hay contradicción ni duda. Al llegar a ese lindero final el encadenamiento habitual de los fenómenos rompe su lógica, y al otro lado, en donde empiezan las tierras del poeta, la cadena se rehace en una lógica nueva.

   El poeta os tiende la mano para conduciros más allá del último horizonte, más arriba de la punta de la pirámide, en ese campo que se extiende más allá de lo verdadero y lo falso, más allá de la vida y de la muerte, más allá del espacio y del tiempo, más allá de la razón y la fantasía, más allá del espíritu y la materia.
Allí ha plantado el árbol de sus ojos y desde allí contempla el mundo, desde allí os habla y os descubre los secretos del mundo.
Hay en su garganta un incendio inextinguible.
Hay además ese balanceo de mar entre dos estrellas.
 Y hay ese Fiat Lux que lleva clavado en su lengua.

Vicente Huidobro.

Canto a Bolívar



PADRE nuestro que estás en la tierra, en el agua, en el aire
de toda nuestra extensa latitud silenciosa,
todo lleva tu nombre, padre, en nuestra morada:
tu apellido la caña levanta a la dulzura,
el estaño bolívar tiene un fulgor bolívar,
el pájaro bolívar sobre el volcán bolívar,
la patata, el salitre, las sombras especiales,
las corrientes, las vetas de fosfórica piedra,
todo lo nuestro viene de tu vida apagada,
tu herencia fueron ríos, llanuras, campanarios,
tu herencia es el pan nuestro de cada día, padre.

Tu pequeño cadáver de capitán valiente
ha extendido en lo inmenso su metálica forma,
de pronto salen dedos tuyos entre la nieve
y el austral pescador saca a la luz de pronto
tu sonrisa, tu voz palpitando en las redes.

De qué color la rosa que junto a tu alma alcemos?
Roja será la rosa que recuerde tu paso.
Cómo serán las manos que toquen tu ceniza?
Rojas serán las manos que en tu ceniza nacen.

LeY cómo es la semilla de tu corazón muerto?
Es roja la semilla de tu corazón vivo.

Por eso es hoy la ronda de manos junto a ti.
Junto a mi mano hay otra y hay otra junto a ella,
y otra más, hasta el fondo del continente oscuro.
Y otra mano que tú no conociste entonces
viene también, Bolívar, a estrechar a la tuya:
de Teruel, de Madrid, del Jarama, del Ebro,
de la cárcel, del aire, de los muertos de España
llega esta mano roja que es hija de la tuya.

Capitán, combatiente, donde una boca
grita libertad, donde un oído escucha,
donde un soldado rojo rompe una frente parda,
donde un laurel de libres brota, donde una nueva
bandera se adorna con la sangre de nuestra insigne aurora,
Bolívar, capitán, se divisa tu rostro.
Otra vez entre pólvora y humo tu espada está naciendo.
Otra vez tu bandera con sangre se ha bordado.
Los malvados atacan tu semilla de nuevo,
clavado en otra cruz está el hijo del hombre.

Pero hacia la esperanza nos conduce tu sombra,
el laurel y la luz de tu ejército rojo
a través de la noche de América con tu mirada mira.
Tus ojos que vigilan más allá de los mares,
más allá de los pueblos oprimidos y heridos,
más allá de las negras ciudades incendiadas,
tu voz nace de nuevo, tu mano otra vez nace:
tu ejército defiende las banderas sagradas:
la Libertad sacude las campanas sangrientas,
y un sonido terrible de dolores precede
la aurora enrojecida por la sangre del hombre.
Libertador, un mundo de paz nació en tus brazos.

La paz, el pan, el trigo de tu sangre nacieron,
de nuestra joven sangre venida de tu sangre
saldrán paz, pan y trigo para el mundo que haremos.

Yo conocí a Bolívar una mañana larga,
en Madrid, en la boca del Quinto Regimiento,
Padre, le dije, eres o no eres o quién eres?
Y mirando el Cuartel de la Montaña, dijo:
"Despierto cada cien años cuando despierta el pueblo".


Pablo Neruda







Piel Solar



Tu piel solar, fruto de la tierra,
sudor de antiguos asteroides.
Cuando todo se incinere.
Un estallido final.

Esencia silenciosa desplegándose al infinito,
Infundes la vida en un beso termoeléctrico.
Vidente de piel. Gravitando hacia ti, orbital,
como esos antiguos asteroides, dadores de agua.

Gotas de sudor. Termodinámica
recorres mi cuerpo al hacerte el amor
directa eclosión Espermato-ovular.

Besos en electrolisis,
tendidos en la oscuridad,
fotosensibles. 


Inmersos de noche que se ablanda
te rompes y te abres hidráulica
de cascadas mudas.

Amor insólito, indisoluble y frágil.
Micro/universo… reflejo de soles en tu mirada ónix.


Sostienes mi hambre lactosa
Abrazo de colina suave tus senos morenos
fogatas y humos alegres.
Siento que puedo decirte todo, mas prefiero
tenerte ahora y no añorarte tanto
como un sabio solitario.


Autor: Jorge Martínez 

A ti Ana Mendoza, que generas las llaves que abren mundos nuevos y eternos, junto a ti, todo el amor, sin fronteras.

mirada de ala y de seda

Desnuda

Desnuda eres tan simple como una de tus manos:
lisa, terrestre, mínima, redonda, transparente.
Tienes líneas de luna, caminos de manzana.
Desnuda eres delgada como el trigo desnudo.

Desnuda eres azul como la noche en Cuba:
tienes enredaderas y estrellas en el pelo.
Desnuda eres redonda y amarilla
como el verano en una iglesia de oro.

Desnuda eres pequeña como una de tus uñas:
curva, sutil, rosada hasta que nace el día
y te metes en el subterráneo del mundo

como en un largo túnel de trajes y trabajos:

tu claridad se apaga, se viste, se deshoja
y otra vez vuelve a ser una mano desnuda.

Pablo Neruda.


Modelos Lienzos:
Mariana
 Rosales. y Adda Mendoza.
Ana Mendoza Arte Final. Cuerpos Pintados.










Jamaris


Tanta serenidad, quiere mirar con ojos ebrios. Erguidos, empinados sobre su luz... el verde de toda mi piel más que antes, más brillante...

...dos amigas caminan por calles entrañables, hablan del amor, la vida, los hombres, se dejan envolver por la dulzura de una tarde de mayo. Hacen a un lado las cosas irremediables, caminan solas entre los olores, las luces de las ventanas, llenas de colores y de gracia absoluta, conmovidas respiran la intensidad

Y no hay reposo para ti, única almohada, donde puede mi cabeza reposar, tu hombro amable, cálido resguarda tanta alma que pueden convertir todo en una charla brillante, el hombre que desean hasta sentir frío algún rostro obsesivo que insiste, insiste, pero ellas saben tanto sobre el amor, tanto... el verdadero amor y el aplastante domingo que hay que atravesar en los días de espera, por venir, ausencias...

Para que su voz sea de nuevo y todo empiece a cobrar vida. todas lunas..... todas luz con un sonido áspero y dulce, acariciando los mediodías en el patio de la infancia, la dulce espera, el vientre, la luz.

Y yo me vuelo de las alucinantes esperanzas que son una sola, de los actos infinitos del amor, con la piel de verdes, de aguacates, y moras, se va deteniendo berenjenas, ya no gritan dolor.
Las hojas también temblaban levemente con todas las señales otoñales, despliegan alas al sur de mis ojos brillo. Bajo el sol deslumbrante o la callada luna ígneas, incandescentes, implacables, ultravioletas, ultrarrojas, ultrasolares, ardiendo... lámparas de lo desconocido con nuestras huellas dactilares. Cerramos los ojos, a la entrega absoluta de la confianza al alma. 
Jarras, libros, esquinas, nubarrones, árboles, el mar, el sillón, el espejo, la noche, alba, mañana, de cabellos sin peines, y rapaces paralelos como los cristales.

El sol conocía tu perfil de memoria. Tal vez sea imposible que alguien sepa lo claro.

Centellean los ojos... qué luna dormida, celosa alberga la tarde, llega lo noche y se esconde, vuelas y ella no sale por ti, esa luz de alas.

Nuestras almas de ayer, de nunca y siempre altivas, manos, soles y sombras, queda para ayer pasado, ahora importas tú y el sueño que observa las miradas y las sonrisas, la cómplice mirada, la ternura, la espera, los días, llega...ven llega… la sencillez de incandescente belleza desapercibida, me ves,. no me ves! 

tu voz viene a silenciar mi alma, tu luz tan clara desde lejos cubriendo la piel.

Cuando surcaron dedos sobre la espalda, los bañabas de ilusión el recuerdo del lugar y el espacio que será. Y me voy aclarando con la tarde, voy despertando hacia la noche, las fronteras de tu piel, vuela, y sobre vuela.

Confundidos los deseos, soy luz, alas, color, maga penumbra, una sombra que se esconde con la luna. Donde se esconden los corazones descubiertos, exclaman y rondan. Él sin vergüenza susurra el roce. 

Cuando había una espalda donde conectaban las alas con la mente y el corazón, repisa de pestañas por donde escapan las miradas.
Tan sólo una semana. Unas horas, un tiempo relativo, el tierno beso.

Y me hablarás muy bajito con las miradas, y las manos, con la sonrisa por donde también se escaparán las palabras  en toda la calma que soy, las hojas secas chasquean, vuelve la vida, y la ausencia, azul de todo, ahora nada...Ritmo, se pixelan acortando las distancias, y llegas... A pocos kilómetros tanto cielo, desde lo alto, aquí donde no se ven mis pies sobre la tierra, esta realidad lejana del sueño.

Una vez más como todas las cosas que añoro, giro al rededor de tu mirada, satélite de mi mundo, duermo sobre mis piernas, lunar de tu alegría...jamaris. 

Y  yo que contigo solo puedo volar, como vuelan los pájaros sobre las nubes voy por mas azul de tu alma. Y retumban estos latidos de prisa sobre los sueños de la noche, cuando tu brillo no me deja ver estrellas. Dulce corazón abatido, de tanta presencia y de tanta luz. Agitamos, las alas con la fuerza del amor, sobre cada ser, sobre cada cielo, donde estabas y nunca mire...y los pájaros iban y venían los unos agitando a los otros se sumerge en una mirada que se pierde. Es tiempo de querernos indefinidamente.


Del silencio que llevo conmigo a todas partes, y este miedo de quererte tanto que duele solo a veces. Resplandor de los atardeceres renacer en tus miradas.  y ese montón de hormigas que pisas al mirarme..