Alerta estoy de ser
sonrisa.
AnaMendoza

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lunes, febrero 13, 2012

One And Only



Tú has estado en mi mente
y cada día te aprecio más
me pierdo en el tiempo pensando en tu cara
sólo Dios sabe porque me está llevando tanto tiempo
Despejar mis dudas
Pero tú eres lo único que quiero

No sé porque tengo miedo, cuando he estado aqui antes
Cada sentimiento, palabra, lo he imaginado todo
Nunca sabes sí olvidarás tu pasado
y sólo serás mío.

Te reto a que me dejes ser, tu primero y único
prometo que soy digno de estar en tus brazos
así que vamos, dame la oportunidad
para demostrar, que soy el único
que puede caminar una milla hasta el final.

¿He estado en tu mente?
Tú cuelgas en cada palabra que digo
me pierdo en el tiempo, cada vez que dices mi nombre
No sé como se siente tenerte tan cerca
y tener que preguntarte que camino escogerás

No sé porque tengo miedo, cuando he estado aqui antes
Cada sentimiento, palabra, lo he imaginado todo
Nunca sabes sí olvidarás tu pasado
y sólo serás mío.

Te reto a que me dejes ser, tu primero y único
prometo que soy digno de estar en tus brazos
así que vamos, dame la oportunidad
para demostrar, que soy el único
que puede caminar una milla hasta el final.

Sé que no es fácil, renunciar a tu corazón
Sé que no es fácil, renunciar a tu corazón

(Nadie es perfecto, créeme, lo aprendí)
Sé que no es fácil, renunciar a tu corazón
(Nadie es perfecto, créeme, lo aprendí)
Sé que no es fácil, renunciar a tu corazón

Sé que no es fácil, renunciar a tu corazón

Te reto a que me dejes ser, tu primero y único
prometo que soy digno de estar en tus brazos
así que vamos, dame la oportunidad
para demostrar, que soy el único
que puede caminar una milla hasta el fina
para demostrar, que soy el único
que puede caminar una milla hasta el final.

Adele

viernes, febrero 03, 2012

lunes, diciembre 19, 2011

Naci2alasar, una propuesta poética y literaria



Hace seis años nació la iniciativa de un grupo de jóvenes de conformar un grupo literario permanente con la visión de un proyecto cultural independiente. Inicialmente estuvo bajo la gerencia de la Librería Kuai – Mare Valera y el Semanario Gente, quien publica escritos en él.

Dentro de este destacado grupo de jóvenes emprendedores, esta Rafael Cárdenas, hijo del escritor de homónimo nombre, él, junto a otros literatos y poetas de talento y espíritu avasallante, emprendieron la tarea de crear actividades múltiples de temáticas variadas. El grupo posee experiencia en diversas actividades como organización de eventos, docencia, trabajos recreativos con niños.

Inicialmente se reunían y compartían lecturas entre ellos, nació la inquietud de formalizar y crean lo que hoy es A.C. Visión XXI la cual tiene como iniciativa dar apoyo a nuevos talentos literarios. Pasan luego a convertirse en Naci2alasar, comenzaron con tres formas básicas: publicaciones en medios impresos como el semanario Gente, la colección de poesía y cuento, el lanzamiento de una revista de arte y literatura.

Naci2alasar desde el comienzo busca una forma de manifestarse novedosa. Javier Abreu, fundador del colectivo dice al respecto “algo así como que lo vamos construyendo, además desde los confines genéticos o sociales según sea el gusto y dominancia… es algo así como que formando parte de una cultura que ha tratado por todos los medios posibles hacernos vivir que existe una tal normalidad, en un barrial de conceptos e ideas pre-concebidas dentro de las cuales nos deberíamos mover como pez dentro del agua, más bien dentro de la pecera… el Mostro ese que, que se nos agazapa desde que nacemos, que no lo vemos ni tocamos… casi como un Dios que se nos pega a las costillas, a los ojos y los piensos, esos mismos que algunas veces nos dejan dormir y otras tan sólo nos causan pesadillas… esos que nos llevan hasta los confines de los miedos a la libertad, esa mísera libertad que nos da este sistema social , ya sea “democrático” “socialista” “bolivariano” o hasta “comunista”.

Sucede que de pronto

Un día te miras en el espejo
y lo que ves no es la imagen del niño
que fingiste ser
sucede que de pronto el paisaje se llenó de volcanes
y no hay un cielo capaz de albergar un pájaro libre
ves a un hombre con tus ojos
vestido con tu piel
pero no eres tú
la vida pasa con una precisión tan certera
que el paisaje frente a ti
es gris, derrotado
y crecen espinas
que traban las puertas del alma
el día es triste como una mañana sin azules

de: Rafael Enrique Cárdenas,


MODELO (LIENZO)
Si pudiera cristalizar los días
Javier Abreu
si pudiera atrapar esa sonrisa
y depositarla en mis sienes
dilatar mis soledades con tu compañía
si pudiera seducir tu alma y aferrarla a mi cuerpo
simplemente confundirnos en ecos de lujuria
si pudiera esculpir tu figura día a día
y voltearla suavemente.


Hay días

Hay días
de poner los sentimientos sobre la mesa
lanzarlos sobre el tapete como un juego de naipes
conocer con qué cifras arcanas le apuesto a la vida
abrirme el pecho como una ventana
y mostrar las quimeras que en él habitan
Saber si estoy hecho de arenas
carne
o viento
Hay días como hoy
en los que quiero desnudarme de mí
deslastrarme de antifaces y noches
descifrar
cuál es el nombre de pila
del reo que llevo dentro de esta cárcel de huesos
Quiero mirarme en el espejo
encontrar en algún rincón de la cortina de vidrio las respuestas
entender por qué cuento amaneceres por ocasos
por qué llevo en los ojos mandarinas verdes

de: Rafael Enrique Cárdenas

El Valor De Lo Femenino (Marianne Williamson)


Las mujeres estamos buscando nuestro lugar en el mundo. Algunas queremos alcanzar todo lo que deseamos, pero la falta de autoestima y de un sistema de apoyo o los prejuicios sociales muchas veces nos refrena. Otras tememos pedir demasiado, y si somos demasiado también sentimos miedo, de perder el amor y el respeto de los demás, por parecer codiciosas. La autora sugiere persuasivamente que las mujeres, antes de lanzarse a conquistar el mundo, examinen su vida interior

El primer paso es encontrar una forma de conexión espiritual que nos lleve a un espacio donde seamos respetadas y admiradas. Las mujeres, a lo largo de la historia, han descuidado sus talentos y necesidades para complacer a la sociedad patriarcal. Ahora ha llegado el momento de valorar las cualidades femeninas, de estar orgullosas de ser mujer.



En todo momento es posible elegir entre vivir como una princesa o como una esclava, estos estados solo están separados por un cambio en la conciencia que va desde la negación a la aceptación del poder personal. Lo importante es nuestra libertad para estar en todo momento en contacto con la Diosa, a pesar de las muchas fuerzas que afectan a nuestra vida y nos alejan de Ella. Somos reinas --dice Marianne Williamson-- y tenemos una tarea que hacer. No acallemos nuestras voces, porque el mundo necesita escucharnos.

sábado, diciembre 03, 2011

Elizabethtown



Es una película de 2005 escrita y dirigida por Cameron Crowe y protagonizada por Kirsten Dunst y Orlando Bloom.

El protagonista, Drew Baylor (Orlando Bloom), es un joven y exitoso diseñador de calzado deportivo que dedicó ocho años de su vida a crear una zapatilla en la que la gran empresa en la que trabaja ha decidido invertir fortunas. Cuando su modelo resulta un fiasco total y hace perder miles de millones de dólares a su empresa, Drew no sólo es despedido sino que también es obligado por su jefe a asumir toda la responsabilidad del fracaso ante la prensa y es abandonado por su novia Ellen (Jessica Biel), quien también trabaja en la compañía y se había enamorado de él cuando se había convertido en uno de los protegidos de la gerencia, pero que al notarse los principios de su fracaso su relación va cayendo y la indiferencia de ella hacia Drew.

En medio de esta situación patética al creerse un inútil y que nada podrá salirle bien a pesar de ser el llamado hombre exitoso de su familia Drew se prepara para suicidarse pero una llamada telefónica de su hermana lo detiene: su padre ha muerto mientras visitaba familiares en su pueblo natal, Elizabethtown, Kentucky, y por ser el hermano mayor debe ir a buscar su cuerpo y arreglar los detalles de su entierro ya que la familia del papá de Drew odia a la madre de este Holly Baylor (Susan Sarandon)..

En el solitario avión en el que viaja a buscar a su padre se encuentra con la azafata Claire Colburn (Kirsten Dunst) quien entabla una conversación con él. Drew no se muestra muy interesado en la charla ya que sigue consternado por el fallecimiento de su padre, Mitch, con quien había estado incomunicado varios años pero Claire insiste y se entera parcialmente de lo que le aconteció a Drew y finalmente se da cuenta que su padre ha muerto pero no le hace notar su conocimiento. Claire le aclara a Drew de todas las precauciones que debe tomar para llegar a Elizabethtown ya que los caminos que llevan a ella son muy confusos y puede perderse con facilidad, es por eso que le diseña un croquis en una tarjeta pero Drew no le toma importancia, al bajar del avión Claire toma una foto mental de Drew de quien se ha quedado enganchada. Drew olvida todas las instrucciones de Claire y termina perdido en el camino y tiene que volver al principio.

Una vez en Elizabethtown, Drew es recibido con gran entusiasmo por la familia de su padre que ya tiene organizados los detalles de su entierro. Pero cuando se comunica con su madre, Holly (Susan Sarandon), esta insiste en que Mitch sea incinerado generando mucha polémica entre los miembros de la familia del padre de Drew que nunca se llevó bien con Holly. Entretanto, Drew se instala en un hotel de la ciudad y recibe la llamada de su Ellen y esta termina con él y le cuelga el celular pero luego inicia una conversación con Claire en el celular y conversan por horas pues hay gran química entre ellos además que Claire parece tener las respuestas a todos los por qués de Drew, ambos se enamoran poco a poco, ella le muestra el lado positivo de la vida, en saber reirse de lo malo que se presenta, aceptarlo y seguir adelante. Al final, Drew se da cuenta completamente de sus sentimientos hacia Claire pero esta le hace entender que tiene que aprender a superar muchos miedos antes de poder iniciar una relación y después de una serie de desencuentros, ella le propone que él realice un viaje solo por todo Estados Unidos para redescubrirse a sí mismo guiado de un estupendo itinerario que le ha dado Claire con música para cada lugar y cosas que hacer para disfrutar de verdad, básicamente hacer cosas que uno suele no hacer por pensar que es irrelevante cuando es lo que le da esencia a tu vida. El final de la película es cuando Drew descubre que todas las cosas que ocurren sean buenas, malas o absurdas son parte de vivir y todas en conjunto te hacen quien eres, ese es el momento en el que se reúne con Claire al final de la ruta y se dan un largo beso en un mercado típico.



sábado, octubre 29, 2011

LAS MUJERES, QUE LEEN, SON PELIGROSAS

Relegadas tradicionalmente a un papel secundario y a menudo pasivo en la sociedad, las mujeres encontraron muy pronto en la lectura una manera de romper las estrecheces de su mundo. La puerta abierta al conocimiento, la imaginación, el acceso a otro mundo, un mundo de libertad e independencia, les ha permitido desarrollarse y adoptar, poco a poco, nuevos roles en la sociedad.

A través de un recorrido por las numerosas obras de arte que reflejan la estrecha relación entre libros y mujeres, Stefan Bollmann rinde un sentido homenaje a las mujeres y confirma el excepcional poder que confiere la lectura.

Sal con una chica que lee



Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca.


Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas.

Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos.

Invítala a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de que si te dice que entendió el Ulises de Joyce lo hace solo para parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella.


Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace.

Por lo menos tiene que intentarlo.

Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo.



Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos.


¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la sagaCrepúsculo.


Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son

.
Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype.


Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás la historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat y Aslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas.


Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.


O mejor aún, a una que escriba.

(Por Rosemary Urquico)

Sal con una chica que no lee


Sal con una chica que no lee. Encuéntrala en medio de la fastidiosa mugre de un bar del medio oeste. Encuéntrala en medio del humo, del sudor de borracho y de las luces multicolores de una discoteca de lujo. Donde la encuentres, descúbrela sonriendo y asegúrate de que la sonrisa permanezca incluso cuando su interlocutor le haya quitado la mirada. Cautívala con trivialidades poco sentimentales; usa las típicas frases de conquista y ríe para tus adentros. Sácala a la calle cuando los bares y las discotecas hayan dado por concluida la velada; ignora el peso de la fatiga. Bésala bajo la lluvia y deja que la tenue luz de un farol de la calle los ilumine, así como has visto que ocurre en las películas. Haz un comentario sobre el poco significado que todo eso tiene. Llévala a tu apartamento y despáchala luego de hacerle el amor. Tíratela.



Deja que la especie de contrato que sin darte cuenta has celebrado con ella se convierta poco a poco, incómodamente, en una relación. Descubre intereses y gustos comunes como el sushi o la música country, y construye un muro impenetrable alrededor de ellos. Haz del espacio común un espacio sagrado y regresa a él cada vez que el aire se torne pesado o las veladas parezcan demasiado largas. Háblale de cosas sin importancia y piensa poco. Deja que pasen los meses sin que te des cuenta. Proponle que se mude a vivir contigo y déjala que decore. Peléale por cosas insignificantes como que la maldita cortina de la ducha debe permanecer cerrada para que no se llene de ese maldito moho. Deja que pase un año sin que te des cuenta. Comienza a darte cuenta.



Concluye que probablemente deberían casarse porque de lo contrario habrías perdido mucho tiempo de tu vida. Invítala a cenar a un restaurante que se salga de tu presupuesto en el piso cuarenta y cinco de un edificio y asegúrate de que tenga una vista hermosa de la ciudad. Tímidamente pídele al mesero que le traiga la copa de champaña con el modesto anillo adentro. Apenas se dé cuenta, proponle matrimonio con todo el entusiasmo y la sinceridad de los que puedas hacer acopio. No te preocupes si sientes que tu corazón está a punto de atravesarte el pecho, y si no sientes nada, tampoco le des mucha importancia. Si hay aplausos, deja que terminen. Si llora, sonríe como si nunca hubieras estado tan feliz, y si no lo hace, igual sonríe.

Deja que pasen los años sin que te des cuenta. Construye una carrera en vez de conseguir un trabajo. Compra una casa y ten dos hermosos hijos. Trata de criarlos bien. Falla a menudo. Cae en una aburrida indiferencia y luego en una tristeza de la misma naturaleza. Sufre la típica crisis de los cincuenta. Envejece. Sorpréndete por tu falta de logros. En ocasiones siéntete satisfecho pero vacío y etéreo la mayor parte del tiempo. Durante las caminatas, ten la sensación de que nunca vas regresar, o de que el viento puede llevarte consigo. Contrae una enfermedad terminal. Muere, pero solo después de haberte dado cuenta de que la chica que no lee jamás hizo vibrar tu corazón con una pasión que tuviera significado; que nadie va a contar la historia de sus vidas, y que ella también morirá arrepentida porque nada provino nunca de su capacidad de amar.



Haz todas estas cosas, maldita sea, porque no hay nada peor que una chica que lee. Hazlo, te digo, porque una vida en el purgatorio es mejor que una en el infierno. Hazlo porque una chica que lee posee un vocabulario capaz de describir el descontento de una vida insatisfecha. Un vocabulario que analiza la belleza innata del mundo y la convierte en una alcanzable necesidad, en vez de algo maravilloso pero extraño a ti. Una chica que lee hace alarde de un vocabulario que puede identificar lo espacioso y desalmado de la retórica de quien no puede amarla, y la inarticulación causada por el desespero del que la ama en demasía. Un vocabulario, maldita sea, que hace de mi sofística vacía un truco barato.



Hazlo porque la chica que lee entiende de sintaxis. La literatura le ha enseñado que los momentos de ternura llegan en intervalos esporádicos pero predecibles y que la vida no es plana. Sabe y exige, como corresponde, que el flujo de la vida venga con una corriente de decepción. Una chica que ha leído sobre las reglas de la sintaxis conoce las pausas irregulares –la vacilación en la respiración– que acompañan a la mentira. Sabe cuál es la diferencia entre un episodio de rabia aislado y los hábitos a los que se aferra alguien cuyo amargo cinismo continuará, sin razón y sin propósito, después de que ella haya empacado sus maletas y pronunciado un inseguro adiós. Tiene claro que en su vida no seré más que unos puntos suspensivos y no una etapa, y por eso sigue su camino, porque la sintaxis le permite reconocer el ritmo y la cadencia de una vida bien vivida.



Sal con una chica que no lee porque la que sí lo hace sabe de la importancia de la trama y puede rastrear los límites del prólogo y los agudos picos del clímax; los siente en la piel. Será paciente en caso de que haya pausas o intermedios, e intentará acelerar el desenlace. Pero sobre todo, la chica que lee conoce el inevitable significado de un final y se siente cómoda en ellos, pues se ha despedido ya de miles de héroes con apenas una pizca de tristeza.

No salgas con una chica que lee porque ellas han aprendido a contar historias. Tú con la Joyce, con la Nabokov, con la Woolf; tú en una biblioteca, o parado en la estación del metro, tal vez sentado en la mesa de la esquina de un café, o mirando por la ventana de tu cuarto. Tú, el que me ha hecho la vida tan difícil. La lectora se ha convertido en una espectadora más de su vida y la ha llenado de significado. Insiste en que la narrativa de su historia es magnífica, variada, completa; en que los personajes secundarios son coloridos y el estilo atrevido. Tú, la chica que lee, me hace querer ser todo lo que no soy. Pero soy débil y te fallaré porque tú has soñado, como corresponde, con alguien mejor que yo y no aceptarás la vida que te describí al comienzo de este escrito. No te resignarás a vivir sin pasión, sin perfección, a llevar una vida que no sea digna de ser narrada. Por eso, largo de aquí, chica que lee; coge el siguiente tren que te lleve al sur y llévate a tu Hemingway contigo. Te odio, de verdad te odio.

(Por Charles Warnke)

STEFAN BOLLMAN


Ha explorado la presencia de mujeres y de niñas lectoras en el arte occidental, desde la Edad Media hasta nuestros días, y nos ofrece una amplia serie de imágenes, acompañadas de comentarios, que empiezan con La Anunciación de Simone Martín (en que María, sorprendida por el ángel en plena lectura, es, nos dice, una femme d`esprit, y no la inocente ingenua que los teólogos tenían por costumbre ver en ella) y termina con la famosa fotografía de Eve Arnold Marilyn leyendo `Ulises` (aducida a menudo como prueba de las inquietudes intelectuales de la actriz, y de a mí, cada vez que la miro, me hace ponerlas más en duda).

Se trata de una selección de imágenes muy interesante y atractiva, pero no nos encontramos, aunque sea hermoso, ante un libro objeto, ni ante un libro de arte, porque la intención del autor ha sido muy otra. Por algo no han elegido como título `mujeres lectoras`, sino `las mujeres que leen son peligrosas`, título que no se presta a equívocos y muestra a las claras la intención de la obra, y que yo, un poco como juego, un poco haciendo el papel de abogado del diablo, pongo entre interrogantes, como pongo entre interrogantes las cuestiones múltiples que se plantean, que nos plantea este libro en torno al tema.

Un canto a la libertad que otorgan los libros y un emocionante homenaje a las mujeres lectoras. Desde Rembrandt hasta Hooper, pasando por Matisse, Manet o Casas, el arte y la fotografía han tenido en el motivo de la mujer leyendo una fuente inagotable de inspiración y belleza. La Historia de la lectura femenina se refleja de manera magistral tanto en la pintura como en la fotografía. Artistas de todas las épocas han sucumbido ante la fascinación del reto de capturar la intimidad, a veces secreta, de la lectura femenina. Sus obras nos ofrecen una visión única y sensible de la historia de las mujeres y la lectura.

Este libro, lleno de delicadeza, recorre y explora estas imágenes, a la vez íntimas y sugerentes, y trata también de explicar lo que hay detrás de ellas. Cada imagen va acompañada de un comentario que explica el contexto en el que fue creada: quién era la lectora, su relación con el artista y el texto que está leyendo. Una obra singular que abre un mundo desconocido para la cultura de nuestro siglo.

Sed de tí


Sed de ti me acosa en las noches hambrientas.
Trémula mano roja que hasta su vida se alza.
Ebria de sed, loca sed, sed de selva en sequía.
Sed de metal ardiendo, sed de raíces ávidas......

Por eso eres la sed y lo que ha de saciarla.
Cómo poder no amarte si he de amarte por eso.
Si ésa es la amarra cómo poder cortarla, cómo.
Cómo si hasta mis huesos tienen sed de tus huesos.
Sed de ti, guirnalda atroz y dulce.
Sed de ti que en las noches me muerde como un perro.
Los ojos tienen sed, para qué están tus ojos.

La boca tiene sed, para qué están tus besos.
El alma está incendiada de estas brasas que te aman.
El cuerpo incendio vivo que ha de quemar tu cuerpo.
De sed.
Sed infinita.
Sed que busca tu sed.
Y en ella se aniquila como el agua en el fuego.

Hoy 23 de Septiembre de 2011, en homenaje a Pablo Neruda a los 38 años de su muerte física.

lunes, octubre 17, 2011

Reglas del juego para los hombres que quieren amar a mujeres

I

El hombre que me ame
deberá saber descorrer las cortinas de la piel,
encontrar la profundidad de mis ojos
y conocer la que anida en mí,
la golondrina
transparente de la ternura.

II

El hombre que me ame
no querrá poseerme como una mercancía,
ni exhibirme como un trofeo de caza,
sabrá estar a mi lado
con el mismo amor
con que yo estaré al lado suyo.

III

El amor del hombre que me ame
será fuerte como los árboles de ceibo,
protector y seguro como ellos,
limpio como una mañana de diciembre.

IV

El hombre que me ame
no dudará de mi sonrisa
ni temerá la abundancia de mi pelo
respetará la tristeza, el silencio
y con caricias tocará mi vientre como guitarra
para que brote música y alegría
desde el fondo de mi cuerpo.

V

El hombre que me ame
podrá encontrar en mí
la hamaca para descansar
el pesado fardo de sus preocupaciones
la amiga con quien compartir sus íntimos secretos,
el lago donde flotar
sin miedo de que el ancla del compromiso
le impida volar cuando se le ocurra ser pájaro.

VI

El hombre que me ame
hará poesía con su vida,
construyendo cada día
con la mirada puesta en el futuro.

VII

Por sobre todas las cosas,
el hombre que me ame
deberá amar al pueblo
no como una abstracta palabra
sacada de la manga,
sino como algo real, concreto,
ante quien rendir homenaje con acciones
y dar la vida si necesario.

VIII

El hombre que me ame
reconocerá mi rostro en la trinchera
rodilla en tierra me amará
mientras los dos disparamos juntos
contra el enemigo.

IX

El amor de mi hombre
no conocerá el miedo a la entrega,
ni temerá descubrirse ante la magia del
enamoramiento
en una plaza pública llena de multitudes
Podra gritar —te quiero—
o hacer rótulos en lo alto de los edificios
proclamando su derecho a sentir
el más hermoso y humano de los sentimientos.

X

El amor de mi hombre
no le huirá a las cocinas
ni a los pañales del hijo,
será como un viento fresco
llevándose entre nubes de sueño y de pasado
las debilidades que, por siglos, nos mantuvieron
separados
como seres de distinta estatura

XI

El amor de mi hombre
no querrá rotularme o etiquetarme,
me dará aire, espacio,
alimento para crecer y ser mejor,
como una Revolución
que hace de cada día
el comienzo de una nueva victoria.



Gioconda Belli

domingo, octubre 02, 2011

MUERE LENTAMENTE



Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.


Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las "íes" a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.


Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos.


Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo.


Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.


Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.


Muere lentamente, quien abandona un proyecto antes de iniciarlo, no preguntando de un asunto que desconoce o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.


Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.


Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad.

Pablo Neruda