Alerta estoy de ser
sonrisa.
AnaMendoza

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domingo, abril 07, 2013







Tu piel acuática nada en el sueño junto a la mía y brillan tus escamas en la luz lunar filtrándose por las rendijas.


Anita Mendoza





De los sueños de tu paraíso 

Arte corporal: Ana Mendoza.
Modelos/Lienzos:
Maria Laura Milanes Hernandez y Mariana Rosales
Fotografía: Miguel Alfonso Uzcátegui Abreu.



.....me extrañas y se te nota




yo?..... yo estoy simulando...que no...
que no se me nota.

y que no te quepa la menor duda.

Anita Mendoza

Laberintos en el mar








El barco de tu amor  me lleva por mares tempestuosos y calmos.
A veces la brisa de tu cielo, me abraza y refresca mi frente soleada que me lleva lejos de este mar de cemento hirviente.

Quiero ser como la hormiga en la hoja que avanza sobre el agua, alejándose de su hormiguero fatal.

Quiero volver al mar helado.   Se que tu amor me entibiará. El mar de tus ojos,  mi amor, me hace querer nadar en ti, una y otra vez más. Tus lágrimas me hacen evocar. 

Bocinas, rosas corbatas y autos. Un grito a lo lejos.

Déjame descansar un poco más.  Por qué lloras?   Por qué la gente?   Será que olvidé mirar  al cruzar? La calle, sus autos y yo aquí, nadando en un rojizo y tibio mar… 

Eso nos dijo ella, su novia, cuenta el tipo de blanco, cerrando la ambulancia con la fuerza rutinaria y acostumbrada. A la morgue.   La morgue, ese lugar donde a veces llevan el cuerpo... el cuerpo, lugar donde a veces habita el alma.   

Yo seguía escudriñando mis recuerdos una y otra vez. La cara de la gente, la mujer llorando a su novio, el novio nadando en un mar de sangre.

Pero que decirle al señor juez? Miré a mi abogado, nervioso..  no lo vi cruzar, me distraje. Es que me pareció tan hermosa y tan alegre!  ella se disponía a cruzar la calle para encontrarse con él, su novio que yo atropellé.    Bueno, la verdad es que más que su novio, él era su amante, el amante de mi propia mujer, esa mujer hermosa y alegre que me hizo distraer.

Mesero, sírvanos otro trago, dijo frotándose las manos con ansias.  Sus ojos brillaron tras su amarga sonrisa. Al recordar su tiempo en la cárcel, su divorcio…  Para mí está bien, dijo el tipo que lo acompañaba, mirando el reloj de ese bar;   lamento mucho por todo lo que paso caballero pero estoy apurado, en todo caso le agradezco su historia, los tragos y su tiempo pero... se me pasó la hora y debo irme, debo juntarme con... (suspiró una sonrisa jovial) mi novia, nos vemos.

Agarró su chaqueta el hombre y a grandes pasos avanzó.     Cruzó una, dos tres calles.    Su corazón emocionado, iba a verla a ella, no le importaba que ella fuera en realidad casada con otro, y que el fuera su amante, el se conformaba con eso, con ver sus hermosos ojos que le hacían recordar al mar, en especial ahora que, veía esos ojos que lloraban por él, desconsoladamente al verlo tendido ahí en la calle, a su delirante y moribundo amante, exhalando su último aliento nadando en su mar.

Algunos cuentan que en los meses más oscuros de invierno, de madrugada cuando todo está quieto y calmo, se ve una sombra pasar y sus pasos escuchar...   Por lo menos es la historia que cuentan en este bar. 

En lo personal, creo que en verdad el amor es un barco y que nos hace pasar por tempestades,  con naufragios terribles. También que nos llevan a aguas tranquilas donde la brisa mese suavemente aquel barco.   También que los espectros repiten una y otra vez sus últimos momentos, como aferrándose a la vida, la vida generada en la mente delirante de un moribundo. Como una melodía que suena una y otra vez en un disco rayado.  Ahora me voy, debo tomar un barco.

Jorge Martínez Lecaros.

Locuras del Infinito



De tanto en tanto, en un estallido de luz, me renuevo, y los eones que llevo en mi florecen en fresca brisa. Vagabundeo por la existencia. Lo que es y lo que fue. Lo que será. Todo al unisono, como un coro de espigas al viento. Despliego mi aliento en tu polvo. Vives ahora y a la vez eres solo un recuerdo. Todo equilibradamente frágil. Por eso te amo.

Recuerdos , voces, susurros, roces. A lo lejos te veo venir. El viento sopla. El polvo se agita. Hace mucho que no estás aquí. Ahora somos uno. Siempre he sido y siempre seré.

Me lanzo a la negrura del espacio y camino junto a mil soles. Pasan a mi lado mudos y con la equivalencia de faroles en la noche. Mas rápido y más recorro en circulo el universo mil veces en un pestañeo. Despliego mi ser en una lágrima, infinitos mundos contenidos en el.

Incierto en mi voragine se cruza la imagen de ti, existiendo. Caminando. Latiendo. Tan frágil. Y te amo. Te cubro con mi manto.

Cierro mis sentidos y queda a oscuras todo. Los planetas dejan de rotar y los soles alumbrar. Meditaré en ti. Siento que me llamas aunque no estas. Me llamabas el gran espíritu. Te oía a lo lejos y como te venías acercando. Trueno. Relámpago. Un pajarillo en la inmensidad del bosque le canta a la vida. Como tu lo haces ahora. Lo hicistes y lo harás. Inserto alma en tus labios, vives.

Danzas al son de tambores, tu y los tuyos se preparan. Doy un doble giro en el cosmos y me dirijo a tu estrella. Y estoy. La lucha por el sustento fue concluida con éxito. Has aprendido a dominar a otras especies y hacer de su carne uno solo contigo. Ahora el animal danza en tu interior, unificándose. Te lo doy todo, mi jardín lejano y más hermoso. Sus cristalinas y dulces aguas. Desde hoy vendré a visitarte todos los días.


Te observe en silencio horas, años, un instante. Observaré. Te miras en el reflejo del agua. En mis ojos existes, en mis labios tu expiras. Se que piensas que es corto el amor, pero es una eternidad, de verdad. Y que a su vez hay mundos de sombras de los que traicionan con un beso, donde almas en pena sollozan. Siempre repitiendo, te quise, me quisiste. no olvidé, no estuviste.

No me busques con la mirada, estoy dentro de ti. Una partícula de luz te creo. Mi luz te encendió. Juntos brillamos en un amanecer, caminando sobre la arena y el mar. Refrescaba nuestros cálidos pies. Lo olvidaste. Escucha el susurro, no es el viento, soy yo. Recuerda. Luz.

Voz que traspasa el velo del tiempo.
Y mutando en mi reflejo, pasan las estaciones del año. Dancemos.

Desconcierto tienes. Busca la perfección en el silencio, profundo, donde el fuego no quema, aliento de rocío, cálido. Siente, brilla la galaxia. No tengo nombre porque soy todos los nombres. En cíclica rotación. Vi nacer un sol y lo vi derrumbarse. Contemplé. Sigiloso, pulsaste vanas miradas en los tuyos. Date cuenta que el límite no está en el horizonte. Alquímico ser.

Apaga todo, silencia todo, olvida tus latidos y escucha mas allá, soy una música lejana, me escuchas? me escuchaste alguna vez? Escucha mis notas. Son lejanas, recordarás.
Belleza arcaica, el origen por eras y eones. Plácidos nos encontramos entre las silvestres hierbas. Arremolina tu vibración e impulsala en unión al todo. En los escalones de piedra de la gran torre están los símbolos dibujados con tiza. Tu ya los has visto. Asciende contemplándolos. Con tranquilidad y cuidado llegaras. Descifra los arcanos ancestrales con la sabiduría de tu quietud. Pirámide de Qaholom.  

Sabrás que es tu lengua materna.  Desde los albores sempiternos del tiempo te llamo. Unidos en un segundo de eternidad. Regresa al origen, renovado, robusto, trasmutado.  El granito de arena esta en el aire, a punto de unirse al todo nuevamente… Descifra el delirio infinito. Te reconfortará.

En la cima del gran monte. En el filo. Contemplando juntos la selvática morada primitiva. Eres en verdad, la ancianidad del tiempo. Tus blancos cabellos llegan al piso rocoso. Siempre vuelves a tu morada por momentos. Pero nunca en realidad te has ido.    Solo te has perdido en tus pensamientos de vida. Hablamos en una lengua que solo entiendes cuando regresas. Nunca te he dejado. Siempre estoy para confortarte.
Dancemos una vez más.

Jorge Martínez Lecaros 

Tú el de todas las estrellas y todas las luces



Carta al Amor de mi vida

Acabo de cumplir 39 años, tu casi 40, fuimos al mismo tiempo al colegio y seguramente mis tardes de lluvia mientras jugabas bajo aquel árbol donde veías pasar desfile de hormigas, también me extrañabas junto a todo el amor que tengo aquí para ti. Yo miraba el cielo, viendo pasar la lluvia de pianos, y el final de la tarde. Amaba los atardeceres justo entre las 5:00 y 6:00 p.m. …la tarde.

Recuerdo tenía un paraguas rosa, un rosa muy Barbie, tenía algunos azules y aves en vuelo en medio de una lluvia de corazones, me la gané junto a una plancha de plástico el día que me deje sacar mi primer diente, al salir del odontologo, mi madre solía decir que todos mis dientes eran muy caros, pues conllevaba comprarme un gran y caprichoso regalo y una visita a mi odontologo también costosa. Termine odiando el rosa y todos mis paraguas eran negros, aún lo son, nunca me atreví a vestirme de duende rojo pero tú eras muy feliz. Supongo que eso hace el rojo en las personas, como las zapatillas de mi cuento, pero el suéter de Pirca era azul ultramar.-

Y hoy valientemente mientras te veo dormir redacto una vez más esta carta que tampoco me atreví a darte. Pues todo lo que iba a darte siempre venia con la frase, “ay es muy poco tiempo, esto lo guardaré para después… lo voy asustar, siempre con ese miedo de empalagarte de tanto amor contenido”.- cómo si ya no fuera bastante haberte esperado toda la vida en cada ser, creía encontrarte y luego escuchar a mi mamá decirme es que tú no te enamoras de nadie. Pero nunca nadie se parecía en algo a ti.

Sigo esperando colapsar el tiempo hasta adelantarlo para que llegues Y acorrales mis besos. Y me dejes rodearme de tus ojos y tu piel. Amor de llovizna soledad. Soleada onírica lava. Concentras las miradas en el amor y lo que guardas, para cuando nadie nos ve y no escucha.

Recuerdo que ese día te dije, veo una y otra vez alguna película de amor...algunas veces  suelo leer, pero tengo buena memoria, cuando se trata de la imagen y lo visual, esa tarde había visto "a los que aman"  luego de mostrarme un cielo como esos que me haces recordar a cada momento de algún modo... luego de pasar una repetida serie de imágenes con las nubes. en la que escuché…aquella frase...........

”Nos enamoramos de un amor”

Nos enamoramos de unos rasgos, de un gesto.

¿Por qué de una combinación precisamente de entre todas las del mundo que extraña alquimia hace que sea esa y no otra? ¿Qué oculto atajo toma un alma que se abre camino hacia la nuestra?.-Tantas preguntas y pienso en voz, juntos sabríamos…sobre las noches eternas sin fin.

Hoy pongo estrellas entre tu piel y la mía ......................



TÚ MIS ESTRELLAS DE MAR..... 

Quisiera entonces amar como ves el mundo, más que como te ves, como te haces ver; amar la trayectoria de tu vista más que tus ojos, y sentarnos juntos en ésta existencia. Conservar la curación de las migrañas… en la esquina de un casco polar, para disfrutar de una noche, contemplando nuestro universo.

Entonces Jorge Martínez, vienes con nombre y apellido.
Convénceme de lo contrario, y veras pasar tu vida a mi lado...


Está de pie frente a mis párpados, tus cabellos entre los míos. Tienes la forma de mis manos y tienes el color de mis ojos.


Y fui devorada como una isla por el mar. Tiene los ojos siempre abiertos, me tiene siempre desvelada; a plena luz sueña mis sueños que hacen declinar el sol y me haces reír, me haces llorar…llorar y reír, y hablar sin tener nada que decir.


el Amor........... como un rascacielos te elevas, vas cuesta arriba... me esfuerzo, de puntas te alcanzo, te beso y siempre, siempre este amor de alturas me hace volar contigo, cuando nuestros pies quedan despiertos, revueltos al pie de la cama. y nosotros dormidos.......

Eres tan hermoso que no me canso de mirarte. Y te molesta la lámpara encendida a la orilla de tu cama, y mientes para verme feliz, y las estrellas andan todas en huelga ya no las miro. 

Esta noche al oído me has dicho dos palabras comunes. Dos palabras cansadas de ser dichas. Palabras que de viejas son nuevas. dos palabras tan dulces que la luna que andaba filtrando entre las ramas se detuvo en mi boca. Tan dulces dos palabras que una hormiga pasea por mi cuello y no intento moverme para echarla. Tan dulces y tan bellas que nerviosos, mis dedos, se mueven hacia el cielo imitando tijeras. oh, mis dedos quisieran cortar estrellas.

Y esta noche, me has dicho que esta podría ser nuestra isla y cualquier lugar donde quedemos juntos. Y que me das residencia de por vida para que ame tu cuerpo como amo tu alma y tu inmenso corazón. Entre tú y yo existía…  …había existido  un muro de Berlín  que al separarnos  desesperadamente nos juntaba  ese muro que ahora es  sólo escombros.

Ana Mendoza.



Carta. 3459-wuidB11

Ninfas y Mortales



Llevas un vaso lleno de transparencias
entre inquietas manos y escurridizos dedos.

Anita Mendoza

Arte: Anita Mendoza
Fotografía: Miguel Alfonso Uzcátegui 

Modelos Lienzos:
Gabriela Bermúdez
Zorenmar Lemus 
Jhon Pérez

Colga 2s



Estoy por amarte, por no resistirme a cada una de tus maravillas, estoy por sentirte y no abandonar la felicidad de tu lado
A.M.







“Antes del amanecer, antes que despunte el alba, todo se tiñe de un azul romántico, enigmático, silencioso. Solo los pájaros saben lo que viene y cantan impacientes por el primer rayo de luz. Estamos tu y yo, junto los pájaros con sus trinos felices. Te miro. Llega a mí la luz de la mañana.”
Jorge Martínez Lecaros